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Guadalajara.— Matías Almeyda llega a la conferencia de prensa contrariado. Su gestión al frente del Guadalajara tiene un saldo de dos eliminaciones consecutivas en cuartos de final ante el América, el rival histórico.
Dice el director técnico argentino que “hay que vivir el duelo”, pero “sin llorar”.
“Esto es futbol y hay que aguantar estos instantes. Los momentos amargos son los que más tiempo tardan en irse. Se terminó. Yo venía con la mentalidad de pararme mañana [hoy] a entrenar y preparar la semifinal”, acepta.
Ese objetivo no lo logró. Fue otra serie fallida ante los azulcrema. La conclusión del estratega rojiblanco es que “los partidos fueron muy parejos y la vuelta se definió por un gol a pelota parada, que es virtud del rival y error nuestro”.
Ante el doloroso descalabro, explica Almeyda que “no lloramos. En un año y dos meses hemos crecido mucho. Hay que seguir creciendo y ver por qué no nos alcanzó otra vez. Hay que seguir jerarquizando al equipo individual y colectivamente”.
Revela que el grupo de jugadores siente dolor y “no se puede explicar con palabras lo que sentimos. Me ha tocado quedar fuera como jugador y como técnico. Es algo difícil de aceptar”.
La ausencia de gol en el Rebaño Sagrado es uno de los síntomas que desembocaron en la eliminación del Guadalajara. Los tapatíos, en más de 180 minutos, apenas marcaron una anotación y de penalti, cobrado por Carlos Salcido, en la ida: “Esto se gana con goles y no pudimos hacer ninguno en este juego. Hay que analizar qué es lo que pasó.
“Comparto en que fue un torneo en el que concretamos poco, pero también fuimos la tercera defensa menos goleada. Eso habla de la propuesta”, expone.
Almeyda no sabe si buscará a un refuerzo en el eje del ataque para apuntalar a un equipo que se ha quedado corto en el torneo de Liga en dos ocasiones.
Lo que tiene claro es que seguirá como director técnico de Chivas.
“Hay que vivir el duelo que tenemos, superarlo, analizar qué es lo que nos falta y seguir creciendo”, se resigna.
“Mi labor en este club es mucho más profunda que un resultado. Por un partido no voy a cambiar mi manera de pensar”, conclu-ye, con el semblante desenca-jado.
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