Los barristas del Guadalajara son escoltados por grupos por la policía capitalina hacia la cabecera que ocuparán durante el Clásico ante el América.

Cada granadero revisa a detalle a los radicales rojiblancos para evitar que ingresen con objetos prohibidos.

Una vez que termina la inspección, se les pide que esperen a que se forme un bloque numeroso para ser acompañados y evitar roces con los aficionados americanistas.

A falta de menos de hora y media para el arranque de los cuartos de final en el Azteca, los accesos lucen cada vez más congestionados.

hgm

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