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Morelia.— Normalmente esto sucede al revés.
Cruz Azul estaba al borde del infarto, de la catástrofe. Jefferson Cuero a los 80 minutos, había puesto al club cementero contra la pared con un gran tanto. Morelia se alzaba con un triunfo importantísimo en cuestión de evitar el descenso.
Joao Rojas se fue expulsado por reclamar tontamente, lo que provocó que Tomás Boy le enseñara la billetera el árbitro, reclamando “robo”, dejando por el suelo la poca categoría que aún le queda al equipo cementero.
El silbante agregó un minuto más al juego y todos los azules fueron al abordaje en un tiro de esquina en busca del milagro.
Una derrota significaba prácticamente despedirse de la posibilidad de clasificar a las finales.
Vino el centro, el balón voló en busca de gloria. Hubo dos cabezazos previos. Primero Julio César ‘Cata’ Domínguez hacia segundo poste, después Ariel ‘Chino’ Rojas de vuelta, para que Jonathan ‘Churry’ Cristaldo rematara de volea e igualara el juego. Ahora no cruzazuleó.
Punto que sabe a vida para Cruz Azul. Punto que sabe a amargura para Morelia. Punto que no oculta la mediocre temporada que han tenido los dos equipos.
Punto que no sirve de mucho para ambos clubes. Ambos con 16 unidades no se acercan a una clasiificación, y a los Monarcas exclusivamente, no los aleja del tema del descenso, del que sigue siendo en último lugar.
Si un juez hubiera decidido el juego, este tenía que haberlo ganado Cruz Azul, que en base a su excesivo toque de balón logró abrir a la bien plantada zaga moreliana, mas no lo suficiente para vencer la última barrera llamada Carlos Felipe Rodríguez Muñoz.
El joven portero de los Monarcas sacó todo lo que le mandó el arsenal cementero. Christian Giménez, Jofrre Guerrón, hasta Adrián Aldrete probaron al guardameta que se alzaba como el gran triunfador de la noche.
El karma cementero se presentó. Tan cerca estaba del gol que se lo dejó al rival. Una gran jugada de Diego Valdés fue coronada por Jefferson Cuero y la justicia brillaba por su ausencia.
Minutos finales y el libreto comenzó a escribirse con drama.
Primero Joao se tiró en el área buscando que le marcaran penalti, al no concedérsele su deseo comenzó a maldecir, tanto que se ganó la doble amarilla, y la roja como pilón. Boy, al darse cuenta de que su “preferido” se iba, insultó al árbitro con insinuaciones que no venían al caso. El público olvidó el pasado moreliano del ‘Jefe’ y lo bañó con líquido de dudosa procedencia.
Cruz Azul rescató lo que pudo, sigue vivo en la competencia. No perdió al final, mostró sangre, aunque quizá ya sea demasiado tarde.
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