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Fue una reacción instantánea. Las miradas de Javier Orozco y Néstor Araujo se cruzaron mientras La Corregidora celebraba la anotación de Ángel Sepúlveda, esa que parecía materializar la proeza de los Gallos Blancos.

No podía ser de otra manera. Formados como futbolistas en el Cruz Azul, ambos tienen a la catástrofe y el miedo como parte de su ADN. Pensaron que otro título se les iba... Hasta que sus compañeros, quienes no están contagiados de ese mal, les transmitieron fe.

“Nos pasaba de todo en Cruz Azul, la verdad. Cuando nos meten los tres goles, nos vienen fantasmas, pero la concentración que se manejó fue muy buena”, agradece Araujo. “La verdad es que no fue fácil y lo sufrido siempre se disfruta al doble”.

Por lo que el ‘Chuletita’ derramó lágrimas de sangre sobre el césped queretano. Ironías del futbol: héroe en la ida con un histórico póquer, su salida era necesaria para que el Santos Laguna hallara el equilibrio que necesitaba para librar la batalla y obtener el título.

“Sí sentimos que podíamos perder… Y más con lo que he vivido anteriormente”, reconoce el goleador. “La verdad es que estaba muy nervioso en la banca. Se siente muy feo sin poder estar en la cancha”.

La reminiscencia de aquel campeonato que el América sacó de la bolsa a La Máquina (Clausura 2013) fue inevitable, por lo que temblaba al imaginar una tragedia que, de consumarse, habría sido de proporciones mayores, ya que los Guerreros tenían cinco tantos de ventaja.

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