“A respetar códigos de la cancha”

Para ‘Kikín’ Fonseca , los insultos deben quedarse en la cancha y no hacerlos públicos tras el partido
Francisco Fonseca revela que cuando era jugador insultó y lo insultaron, pero jamás acusó a sus agresores (GONZALO GONZÁLEZ. JAM MEDIA)
09/12/2015
00:43
Édgar Luna Cruz
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Entre los futbolistas hay códigos no escritos y uno de los principales es: “Lo que se dice en la cancha, se queda en ella”, hasta los insultos de índole racista.

Defensor de esa teoría es Francisco Fonseca. El ‘Kikín’ deja en claro que “soy la primera persona que repudia las manifestaciones racistas. Quien haya cometido ese tipo de actos, debe ser castigado, si hay pruebas que lo demuestren y lo digo en todos los ámbitos, social, deportivo, en el que sea”.

Pero esto no significa que “lo que se diga en la cancha, lleve esa connotación”, opina. “Jugué 17 años de forma profesional, años durante los que insulté y me insultaron de todas formas dentro del terreno de juego, pero... ¡nunca salí a decirlo a los medios” Esto no tiene que ver con el racismo. Para mí, lo que se dice en la cancha, se queda ahí”.

El proferir insultos durante un partido, de cualquier índole, es para Fonseca, “algo que es parte de lo que genera el futbol, es parte de la adrenalina. A mí me dijeron de todo, yo dije de todo y no quiere decir que esté bien, pero no salíamos a decirlo al final. Cuando terminaba el juego nos dábamos la mano y nos íbamos a cenar juntos, lo del racismo... eso es otra cosa”.

El ex mundialista en Alemania 2006, recalca, “todo lo que se habla en la cancha es para tratar de ganar, de sacar de una u otra manera al rival de quicio y todos los que estábamos en la cancha, lo entendíamos. Lo demás, es otra cuestión”, finaliza.

Hay límites. La otra cara de la moneda la muestra Adrián Chávez. El ex portero del América, de origen afroamexicano, opina que dentro del rectángulo de juego, “debe haber límites y uno es éste”.

Para Chávez, “los jugadores que hagan ese tipo de insultos, deben ser investigados y en caso de ser culpables, castigados. Me extraña de [Darío] Verón, que no es un cuate de ojos azules, y es que no debe haber discriminación en ninguna parte, nada lo justifica”.

De niño, Chávez recuerda que sufrió de esa cuestión, en la primaria y en la secundaria.

“Mucha gente me discriminó, pero ahí entra el carácter de cada quien, conocí a muchos que no pudieron superar esto, y se tiraron al alcohol o a las drogas, en mi caso, esto me sirvió para superarme, para demostrarle a toda esa gente, que era y soy mejor que ellos”.

Adrián jugó 19 años en Primera División, tiempo durante el cual, asegura “nunca recibí agravios de ese tipo, si alguien se hubiera atrevido, me le iba encima, pero no, mis compañeros de profesión fueron respetuosos”.

Mas, fuera de la cancha, en la tribuna, “ahí sí, me gritaron de todo, pero son cosas diferentes, es el público, no es un colega y no se vale que se diga eso en la cancha”.

La sociedad debe evolucionar, termina Chávez, “hay blancos que quieren ser más morenos, morenos que quieren ser blancos, pero todos somos seres humanos”.

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