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La animación en México ya no tiene mucho que pedirle a los grandes y famosos estudios estadounidenses. Poco a poco, aún con muchos retos por sortear, la creación de dibujos animados en cine y televisión ha comenzado a convertirse en un nicho con un alto potencial en el país. Desde hace varios años, coinciden jóvenes creadores, han comenzado a emerger proyectos, como Ánima Estudios, que se ha posicionado como un referente en la producción de películas y cortos animados, así como pequeñas productoras, que están cambiando el panorama de la animación en México.

“La industria está emergiendo… Es difícil llamarla ‘industria’ cuando todavía no es posible compararla con la automotriz o minera, sin embargo, en países desarrollados esta industria representa alrededor de 13% de PIB nacional, por lo que el área de oportunidad que tenemos en México es inmensa”, sostiene José Iñesta, director de Pixelatl y del Festival de Animación, Videojuegos y Cómics que desde 2011 se lleva a cabo cada año en Cuernavaca, y que se ha convertido en una plataforma para darle visibilidad a los estudios y artistas mexicanos frente a la industria internacional de animación.

Para los jóvenes interesados en el tema, este festival se ha convertido en una ventana para promover sus propuestas y conocer otros.

“Desde hace unos tres años hemos visto un gran crecimiento, hay proyectos muy importantes, como Ánima Estudios, así como estudios pequeños pero que están dando pasos gigantes, como Monster View en Guadalajara”, dice Jaime Cortés, mejor conocido como Jaimonster, al ser entrevistado para el programa Confabulario TV, que se transmite mañana en el Canal 22, a las 20 horas. Esta emisión abordará el tema de la caricatura, la historieta y la animación en México.

Otros de los estudios que comienzan a posicionarse en el panorama de la animación son Mighty Animation Studio e Inzomnia, que se están abriendo paso con proyectos como cineminutos y largometrajes. Pero el más emblemático es Ánima, coinciden creadores y promotores. “Producen por lo menos un largometraje al año y están incursionando en el terreno de las series, lo cual estoy seguro dará de qué hablar en el futuro”, comenta José Iñesta. La productora, con 14 años de vida y que ha realizado películas como La leyenda de las momias de Guanajuato o Don Gato y su pandilla,y producirá la primera serie animada de Netflix en Latinoamérica.

Y son justo estos estudios, así como proyectos independientes, los que están dando oportunidad a jóvenes animadores e ilustradores. Jaimonster es uno de ellos. Amante de las Tortugas Ninja desde niño, Jaime Cortés estudió la carrera en Estados Unidos, colaboró con Disney, Cartoon Network y ahora se abre paso de manera independiente en México. “Yo colaboro más con empresas norteamericanas, pero siempre estoy buscando la oportunidad de trabajar en el país como freelance, ahora ya es una buena opción”, afirma.

Hay otros, como Julián Van Bores, que comenzaron con proyectos “de bajo perfil”, pero que poco a poco han comenzado a incursionar en producciones más grandes. “Empecé como diseñador de personajes en Don Gato: el Inicio de la Pandilla en Ánima y a partir de ahí empecé a moverme en otros rubros de la empresa”, cuenta. Actualmente colabora como storyborista y diseñador de personajes en dicha productora, tiene proyectos independientes y prepara un cómic.

Ambos jóvenes coinciden en que el ámbito de la animación en el país está en crecimiento y que ya no es necesario viajar al extranjero para estudiar la carrera de manera profesional. “En México prácticamente es una carrera nueva, el Tec de Monterrey ya tiene una. Pero como tal la carrera lleva mucho tiempo en el país, siempre ha habido una escuela tradicional”, expresa Van Bores.

“Creo que siempre vamos a estar en crecimiento por las nuevas tecnologías, pero sí creo que hay una fuerza y unas ganas grandes de generar más y buenos proyectos”, añade el artista.

Retos por cumplir. Con el lanzamiento de carreras especializadas y proyectos que impulsan a jóvenes creadores, no hay duda que la animación está teniendo un impulso en el país.

Sin embargo, aún hay un largo camino que recorrer, principalmente enfrentar a la competencia de Estados Unidos, señalan estos artistas visuales. “Por ahora no vamos a llegar a unos estándares tan altos como los de Pixar o Disney, porque ellos ya llevan muchos más años. Las producciones de Hollywood requieren mucho más dinero y otros procesos, nosotros tenemos que resolver un proyecto con poco dinero y con la calidad que espera el público”, dice Van Bores.

Jorge Iñesta señala que los dos retos a vencer son: la inversión y la capacitación. “Ni los inversionistas ni las autoridades han descubierto el potencial que tiene esta industria. Por las dinámicas propias de este sector, se requiere una gran inversión inicial que tarda dos o tres años en empezar a generar rendimientos y es por eso que la gente con capital no se atreve a invertir, pero cuando llegan las ganancias son muy buenas”, señala.

“En cuanto a incentivos, países como Canadá, Brasil y Francia están teniendo una industria sólida y en crecimiento gracias a los apoyos envidiables que tienen. Las televisoras locales deben de transmitir 10.5 horas de contenido animado hecho en el país; o donde el equivalente del IFTEl (Instituto Federal de Telecomunicaciones) aporta hasta 35% de la producción para que se desarrolle en el país, etc. Esto ha hecho que casas productoras de gran renombre se instalen en esos países y desarrollen al talento”.

Respecto a la capacitación, señala que muchas de las instituciones han decidido apostar por enseñar herramientas para optimizar el trabajo en lugar de enseñar cómo narrar historias o cómo crear personajes entrañables. “Así que tenemos alumnos que salen expertos en usar herramientas para trabajar como operadores, pero no como creadores”, sostiene.

Además, añade, “los organismos gubernamentales han decidido apoyar a institutos que crean cursos caros con gente que no tiene idea de la industria, ponen al director de la institución y a gente de relaciones públicas a hablar de danza, de animación, de cine, de televisión, etc. Por eso hace falta capacitación, pero impartida por gente del sector que sepa lo que hace y cómo se hace”, indica.

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