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¿Qué mundos habitan en la literatura escrita por mujeres, qué universos, qué realidades, qué fantasías? ¿Cómo se ha leído la poesía, la novela, el ensayo, la crónica femenina, quién las lee? ¿Quién ha escrito sobre la palabra de las mujeres y cómo ha cambiado el terreno literario a lo largo de los siglos?

En la escritura femenina está el mundo, la humanidad y todo aquello que le confiere. Las escritoras han marcado hitos en la historia, pero también han seguido modas, se convirtieron en predicadoras o en alquimistas. Las han elogiado y las han abucheado y, sobre todo, las han ignorado. A lo largo del tiempo han escrito lo mismo de la cotidianidad familiar que de las guerras y la política, del amor y del odio.

Durante más de 40 años, la socióloga, historiadora y escritora Sara Sefchovich, articulista de EL UNIVERSAL, se ha dedicado al estudio del quehacer femenino. En su nuevo libro, El cielo completo (Océano, 2015), se concentra en las mujeres y la literatura.

A lo largo del libro transitan narradoras, cuentistas, cronistas y poetas de todo el mundo, mexicanas y latinoamericanas, francesas, inglesas, norteamericanas, autoras de India, China, Japón, Israel, los países árabes y africanos; rostros que representan lo diversa que puede ser la literatura que escriben las mujeres.

“Durante 40 años he abordado estos temas y he podido ver cómo han cambiado las cosas, especialmente para las mujeres que hacen política y literatura, pero todavía hay un largo camino que recorrer por otras muchas mujeres”, dice en entrevista la autora de los títulos La suerte de la consorte y ¿Son mejores las mujeres?, entre otros.

Otros caminos. La primera parte del libro aborda las primeras preguntas que se hicieron las feministas sobre las mujeres y la escritura.

“Me permitió hablar sobre lo que ha sido la crítica literaria hacia la obra de la mujer donde se hace el gran elogio a las más famosas o se maltrata a cualquiera que desea sobresalir”, explica.

La segunda parte del libro presenta un catálogo de escritoras a lo largo de los siglos hasta nuestros días, así como el fenómeno reciente de atender la escritura femenina sólo por las cuestiones de género. Asimismo, aborda la escritura de mujeres que marcaron hitos en la historia, como Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Marguerite Duras y Elena Poniatowska, en cuya literatura habita la polémica, la erudición y el más puro placer de divulgar el conocimiento y la discusión.

La última parte del libro compara a autoras que “son incomparables”:

“A estas alturas de mi vida ya me puedo dar el lujo de hacer ejercicios como comparar a Simone de Beauvoir con Taylor Caldwell, que es un pecado mortal; de hablar de las escritoras de superventas, de las que son más predicadoras de la vida que van moralizando, de las que escriben 20 novelas pero que siempre es la misma, de las que han marcado mi vida, como Marguerite Yourcenar; de las que aprovechan ciertas modas para hablarles a las occidentales, por ejemplo las que escriben sobre cómo en algunas países tratan muy mal a las mujeres; de las que escriben en condiciones muy adversas. Lo que quería era preguntarme qué es lo que todas estas mujeres están diciendo, qué me están dando. Hace mucho quería hablar de todas ellas”.

La investigadora y profesora de la UNAM afirma que a lo mejor es un libro que no tiene pies ni cabeza:

“Me faltan muchas (escritoras) porque algunas sencillamente no me decían nada, otras porque al releerlas ya no me significan nada. Con este libro no quería llegar a ninguna parte, pero para mí, las mujeres y la escritura sigue siendo un tema muy significativo”.

Nuevas razones. En El cielo completo, Sara Sefchovich ofrece un análisis sobre los temas, estilos, construcción de personajes, formas de mirar el mundo y el lenguaje que cada una de las autoras utiliza. Parte de que lo bueno y lo malo de la literatura no se puede decidir con base en razones ideológicas, políticas o de género, o de acuerdo con modas o argumentos culturales, sino a partir del impacto que cada escrito deja en el lector.

“Cuando las feministas empezamos a abordar la crítica literaria, había una lucha por rescatar a las mujeres del olvido, del silencio, se buscó la manera de poder leerlas, de revalorar a aquellas que valían la pena. Esa lucha se ganó, no completamente porque quizá todavía hay alguna escritora en algún país latinoamericano que no ha podido publicar porque es mujer, pero sí es posible decir que de un modo u otro ya ganamos. ¿Ahora cuál es la lucha? El mundo hoy se concibe de otra manera. He escrito este libro en un momento en el que para las mujeres escritoras hay oportunidades impresionantes. Ahora no sabemos qué sigue, no sabemos si llegará el día en que ya no tendremos que seguir escribiendo sobre mujeres que escriben, sería lo ideal”, dice.

A lo largo de la construcción de El cielo completo, Sefchovich, cuenta, tuvo claridad en buscar dar respuesta a cuatro preguntas: ¿Por qué escriben?, ¿cómo escriben?, ¿para qué escriben? y ¿como las recibe el lector?

“A lo largo del libro planteo las respuestas y abordo el tema desde Sor Juana hasta la época actual, esto me permitió tener claridad y me di cuenta de que todavía hay forma de responder esas preguntas. En cambio, hoy no podemos plantear esas preguntas para la literatura de los hombres. En este momento estamos en un cambio que, espero, haga posible saber por qué siguen escribiendo las mujeres”.

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