Más Información

Sheinbaum designa a Columba López como secretaria de Agricultura; Berdegué defenderá al campo mexicano rumbo a revisión del T-MEC

"Nuestro compromiso es con la verdad, la justicia y la defensa de la soberanía"; claves en mensaje de la FGR por caso Rocha

Rubén Rocha ingresa a la lista de EU de políticos señalados por narcotráfico; comparte registro con estos exfuncionarios

Caso Rubén Rocha ¿fracturó la relación México-EU?; expertos apuntan a defensa de la soberanía con colaboración

Delgado respalda a Ariadna Montiel rumbo a dirigencia de Morena; "su liderazgo nos conducirá a una jornada histórica en el 2027"
La inquietud artística llevó a Pablo Picasso a elegir materiales inesperados para trazar sus pinturas. Para él, el excremento no debía sólo quedarse en el baño, pues poseía cualidades muy específicas que buscaba plasmar en sus cuadros.
Así lo reveló su nieta, Diana Widmaier Picasso. "Mi abuelo usó un cotonete con heces de su hija Maya (mi madre), entonces de tres años para pintar una manzana en la pieza Still Life de 1938".
Para Picasso, el excremento de una niña recién alimentada por su madre "tenía una textura y color acre únicos", añadió Widmaier.
La repulsión que la mayoría tenemos hacia este particular material se tornó en asombro para Picasso. Ya desde 1933, el autor del Guernica contó al escritor André Bretón que deseaba usar popó seca para una de sus naturalezas muertas, específicamente aquella que producían los niños cuando comían cerezas sin quitarles las semillas.
Incluso, asegura el sitio The Art Newspaper, anécdotas señalan que algún día se le preguntó al pintor español: "Maestro, ¿qué haría usted si se hallara en prisión, sin ningún material?". Él contestó: "Pintaría con mi excremento".
sc
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]










