Científicos de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la Universidad Autónoma de Coahuila (Uadec) desarrollaron un método sustentable para aprovechar los residuos del maíz u olotes con la extracción de sus pigmentos naturales.

Los especialistas deshidratan, muelen y tamizan el tamaño de partículas del maíz para sustraer el color natural, darle un valor agregado y aprovecharlo a nivel industrial, pues los productores lo consideran como desecho.

En entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la investigadora Janeth Margarita Ventura Sobrevilla explicó que los extractos se obtuvieron con tecnología convencional de maceración por triplicado y alternativas de ultrasonidos y microondas.

Los especialistas del Departamento de Investigación en Alimentos (DIA) de la FCQ usaron como agentes extractores solventes aprobados por la química verde, por lo que son seguros para el consumo humano y de baja contaminación ambiental.

La científica precisó que la extracción por microondas fue la más rápida y adecuada en los olotes de maíz criollo rojo, pues la transferencia de energía entre el disolvente y la materia vegetal es más eficaz por la interacción molecular con el campo electromagnético.

“Lo que hacemos es conocer el tipo de compuestos que tiene. Hasta ahora hemos descubierto que es una matriz muy compleja, hemos encontrado diversos compuestos fenólicos, juglonas, entre otras; en esta coloración hay muchos compuestos con potencial benéfico”, destacó.

Además, otro de los objetivos del proyecto es fomentar el consumo de nutracéuticos en la población para elevar la calidad de vida de las personas, pues en la actualidad la gente requiere consumir alimentos naturales con beneficios a la salud.

“Lo que buscamos es desarrollar una estrategia integral que tenga un impacto tecnológico y social, para que los agricultores de este tipo de maíz puedan aprovechar este tipo de residuos”, enfatizó.

“El propósito es obtener moléculas versátiles que pueden ser usadas para atender el mercado de los consumidores de alimentos funcionales y suplementos alimenticios”, subrayó.

La científica refirió que dichos pigmentos también se pueden utilizar para dar calidad sensorial a los alimentos, elaboración de cremas, maquillaje, de desarrollo de suplementos alimenticios, tabletas, ungüentos, jarabes y gomas, entre otros.

jpe

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