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Sin saberlo, los seres humanos despiden enjambres de bacterias que permanecen en el espacio que les rodea, creando en el aire una “nube microbiana” totalmente única y personal, concluyeron científicos.
Las personas dejan huellas de bacterias en todo lo que tocan, manijas, teclados, puertas, timbres, teléfonos, mesas, etcétera; sin embargo “no es la única manera de dejar una marca microbiana personal”, de acuerdo con su investigación.
Los especialistas llevaron a cabo dos experimentos que revelaron la existencia de nubes de bacterias en el aire que pueden ser totalmente únicas para cada persona, es decir como una huella digital microbiana.
Para el primer experimento, los participantes fueron colocados en una habitación saneada y los rodearon con anillos de placas de petri (de cultivo de bacterias) y suspendieron filtros de aire para capturar los microbios flotantes.
En el segundo experimento, se utilizó un espacio con las mismas condiciones para capturar bacterias y microbios, pero sin ninguna persona en su interior.
Los científicos compararon las muestras tomadas en ambas habitaciones y corroboraron que tenían aire microbiológicamente distinto, resultados que llevaron a los investigadores a preguntarse si esa nube microbiana podía ser diferente en cada persona.
Para aclarar sus dudas, los especialistas secuenciaron las muestras de nube microbiana y encontró que muchos de los participantes tenían la misma bacteria en su respectiva nube pero en diferentes concentraciones.
El equipo de científicos estima que nuestros microbios flotan en un radio de alrededor de 90 centímetros, lo que significa que estarían mezclándose en cualquier espacio concurrido como el metro, supermercados o reuniones en la oficina.
En un artículo, publicado en la revista especializada PeerJ, los investigadores sugieren que cuando se mezclan los microbios, las personas pueden tomar bacterias entre sí, un contribuyente potencial a la forma en que desarrollamos nuestras microbiomas individuales.
kal
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