Aunque es muy lógico pensar que el perro desciende del lobo con frecuencia se tienen ideas equivocadas o simplistas sobre cómo fue la domesticación del perro. Por ejemplo, algunos creen que el humano antiguo tomó al lobo, lo amansó y que al cabo de unas pocas generaciones fue seleccionando a los ejemplares hasta que obtuvo perros.

También se cree que el ser humano con sus habilidades culturales bien desarrolladas integró al perro a sus sociedades. Por su parte, Raúl Valadez Azúa, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, explica que el proceso fue mucho más complejo.

Estudios recientes estiman que fue hace unos 100 mil años aproximadamente el primer momento en que algunas poblaciones de lobos tomaron un camino evolutivo diferente que daría origen al perro.

“Es importante señalar que en ese momento el Homo sapiens aún no había salido del continente africano y las diversas especies de humanos que habían no tenían las habilidades para la selección y manipulación de organismos”.

Lo anterior significa que, al menos los primeros pasos necesarios para que se originara el perro, sucedieron sin la participación consciente de los humanos. “El elemento clave de este proceso evolutivo es la tolerancia que tuvieron algunos lobos a la presencia humana”, comenta el antropólogo.

Un perro primitivo

El perro más antiguo del que se tiene noticia se encontró en una cueva en la cordillera de Altai, al Sur de Siberia. Se estima que tiene una antigüedad de aproximadamente de 32 mil 500 años. Los estudios de biología molecular y de morfología han revelado que realmente se trata de un perro, sin embargo, en ese lugar prácticamente no hay evidencia de presencia humana.

“Probablemente estos animales que ya podríamos llamar perros merodeaban en las inmediaciones de territorios humanos tomando alimento que estos dejaban abandonado, tal vez llevándose una presa que algún humano cazó, y por su tolerancia estos animales llevaron un esquema de vida distinta de los lobos”, dice Raúl Valadez.

Una buena relación

Se tiene la hipótesis de que en aquella época el humano se dio cuenta del beneficio que podría tener de estos animales porque protegían su territorio de otros depredadores como leones, osos o lobos y también podría serle útil consumir algunas de las crías dejando vivir a los individuos más dóciles.

El periodo de mayor estrechamiento entre estas dos especies probablemente ocurrió hace 18 mil años. Y de ahí, concluyó el antropólogo, se hicieron más abundantes los grupos integrados por perros y humanos y se fueron dispersando por los continentes. A partir ambos se hicieron inseparables, como muestran las primeras evidencias de perros enterrados con humanos que datan de hace 14 mil años.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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