Más Información

Ernestina Godoy se reúne con representante de la ONU; dialogan sobre protocolos de investigación en la FGR

UNAM organiza seminario para analizar reforma electoral; Lorenzo Córdova, Guadalupe Salmorán y Javier Martínez, entre los participantes

Detienen al exdiputado y exdirigente del PVEM en Puebla, Juan Pablo Kuri; está acusado de violencia familiar y despojo de restaurante
Adán Augusto tiene nueva oficina en el Senado; “¿cómo por qué nos pusieron al apestado de vecino?”, dice Alito Moreno
Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia (EU) han descubierto que a pesar de la presencia de los receptores del gusto situados en la lengua, es nuestro cerebro el que realmente reconoce los sabores. Así, concluyeron que el sentido del gusto se encuentra en el cerebro y no en la lengua.
"El gusto, tal y como lo entendemos todos, está en última instancia en el cerebro. Los receptores del gusto de la lengua detectan lo dulce o lo amargo pero es el cerebro el que proporciona sentido a estos productos químicos”, explica Charles S. Zuker, líder del estudio.
Los investigadores demostraron esta hipótesis gracias a la manipulación de las células del cerebro en un grupo de ratones de laboratorio que les permitió cambiar la forma en la que los roedores saboreaban una determinada sustancia.
Entonces, teniendo en cuenta que es un único conjunto de células en el cerebro las que son responsables de la detección de todos los gustos, los investigadores utilizaron la optogenética para activar o desactivar deliberadamente neuronas específicas con un láser.
El resultado fue que al "silenciar" las neuronas asociadas al sabor dulce, los roedores eran incapaces de identificar el sabor dulce, pero aún detectaban el amargo. Realizando el experimento contrario, silenciando las neuronas para el sabor amargo, los ratones no pudieron reconocer este sabor pero sí el dulce.
"Estos experimentos demuestran formalmente que el sentido del gusto está completamente cableado, independientemente del aprendizaje o de la experiencia”, concluye Zuker en el estudio publicado en la revista Nature.
kal
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]










