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miguel.pallares@eluniversal.com.mx
En sus oficinas de Bosques de las Lomas adornadas con globos, pizarrones, gises de colores, corazones y múltiples decoraciones, Jorge Ferrari, presidente de Great Place to Work México, Centroamérica, El Caribe y China, ofrece una estimación poco alentadora: acabar con la precariedad laboral en México tomará 100 años.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el directivo precisa que la empresa tiene 500 clientes en el país, cifra que aumenta cada año entre 10% y 15%. El objetivo a cinco años es tener una cartera de 5 mil clientes en el país y contar con poco más de 350 empleados, favorecido por la necesidad de mejorar los lugares para trabajar.
Al hablar sobre aquellas compañías que preguntan a sus postulantes si están embarazadas o hacen firmar renuncias por anticipado, Ferrari aseguró que no pueden recibir el distintivo de Great Place to Work, aunque reconoció que el salario mínimo no está considerado dentro de su metodología para evaluar a las empresas.
¿Qué es y cómo surge Great Place to Work?
—El instituto se crea por un libro de Robert Levering en los años 80, a quien se le pide escribir sobre las 100 mejores empresas para trabajar en Estados Unidos. Después de un tiempo, decidió que con el material recabado formaría el instituto en 1991 en la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos. La primera operación a nivel internacional fue Brasil, y a partir de ese año empieza a desarrollar el ranking de las mejores empresas para trabajar. A México llegó en 2001 y se publicó el primer ranking en 2002, con 20 empresas en total.
¿Cuál es su principal actividad?
—Hacemos una encuesta que se pasa a los colaboradores, donde tenemos un diagnóstico sobre lo que pasa en la organización en cuanto a su capacidad de ofrecer a sus empleados un buen lugar para trabajar; después tenemos un servicio de consultoría para ayudar a mejorar el ambiente laboral, y otro servicio de capacitación para líderes. Nuestra visión es hacer de México un gran lugar para trabajar. Esa es una visión importante, aunque va a tomar 100 años.
¿Cuántas empresas están evaluadas? ¿Cuántos son sus empleados?
—El año pasado terminamos con 500 clientes, lo cual significa un crecimiento interesante. Calculamos, a partir de datos de Inegi, que en México hay más de 5 millones de empresas pequeñas, pero hay más de 100 mil compañías con más de 50 colaboradores que pueden obtener los servicios del instituto. Hoy estamos en 50 países, y en México somos 70 personas.
¿Los 500 clientes tienen un distintivo?
—Llamamos cliente a toda aquella empresa que recibe nuestros servicios de cualquier tipo. Los 500 clientes se componen de gente que tiene el distintivo y otros que no. El 87% de las empresas repite [el distintivo] y nosotros hemos visto un crecimiento en el número de clientes, de 10% a 15%.
¿Cuál es su meta a largo plazo? ¿Hay nuevas áreas de negocio por explorar?
—Sí, hay una cuarta área relacionada con eventos. En mayo tenemos un evento en Cancún; también estamos haciendo foros, publicando libros y hay un área que se tendrá que desarrollar sobre envolver más a la sociedad y acercarnos a ella. En cinco años no hay ninguna razón para no tener 5 mil clientes: tenemos el mercado, el producto, la marca y buena reputación.
¿A cuántos empleos llegarían con este crecimiento?
—Mi estimación sería multiplicar por cinco [llegar a 350 colaboradores].
Según la OCDE, el salario mínimo en México es de los más bajos y hay precariedad en el empleo. ¿Cómo ve a México en cuanto a sus lugares de trabajo?
—Si te comparas con Brasil, estamos igual; con Alemania es diferente. Si comparas el nivel de pobreza en México contra Alemania, es muy diferente al tomar a Europa o Estados Unidos. Que eso se tiene que ir mejorando, sí. ¿Cuánto tiempo tomará? Eso no depende de nosotros, se debe a políticas públicas, gobierno y la situación mundial. Si mejorar el lugar de trabajo necesitará 100 años, [eliminar] la precariedad llevará el mismo tiempo.
Empresas como McDonald’s tienen distintivos como éste, pero contrastan con sus niveles salariales y horarios de trabajo. ¿Qué aspectos consideran en su evaluación?
—Particularmente McDonald’s, que sí tiene el distintivo, mantiene un modelo de negocio diferente e interesante. La cadena toma estudiantes, y su objetivo es que trabajen ahí los cuatro años [de estudio]. En ese tiempo no pagan mucho, pero su modelo no está basado en que su fuerza laboral sea la mejor pagada. Más allá de eso, tiene cosas muy buenas como capacitación. Después de cuatro años, busca dónde ubicarte para trabajar dentro o fuera de la compañía, y hay temas como éste que uno puede tomar en consideración.
Otro caso es Walmart. El Congreso de la Unión ha hecho llamados por las condiciones laborales y preguntas sobre embarazo para otorgar un empleo. ¿Cómo evitar que estos corporativos tengan el distintivo?
—Si una empresa pregunta si estás embarazada, nunca recibirá el distintivo, ni tampoco aquellas que hagan firmar la renuncia antes de entrar. Eso no va con nosotros. Si nosotros nos enteramos, esa empresa no sería merecedora de un distintivo.
¿Walmart tiene el distintivo?
—No, no lo tiene.
¿Las empresas que pagan el salario mínimo pueden ser parte del ranking?
—En realidad, el salario no lo estamos midiendo, lo que sí preguntamos a la gente es: ¿ganas lo equivalente al trabajo que haces? Y tenemos de todo en esta respuesta. Cuando vemos que es extremadamente baja, vamos a ver qué pasa. Aunque no es un reactivo donde todo esté perfecto, porque todo el mundo quiere ganar más.
¿Ve áreas de oportunidad para mejorar?
—El mensaje que quiero dar a la gente es que ser un Great Place to Work, más que un costo, es una inversión. El área de oportunidad se presenta para las empresas, porque las estadísticas muestran que los buenos lugares de trabajo son más productivos. Esa es la gran oportunidad.
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