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Ante la próxima presentación del paquete presupuestal, el gobierno federal debe considerar que el principal margen de maniobra que tiene en las finanzas públicas y en donde debe de fijar la prioridad es en la mejor asignación y eficiencia del gasto, aseveró el CEESP.

Los compromisos que se tienen con diversos rubros como las participaciones a entidades federales y el costo financiero de la deuda obligan al erario a cuidar que los recursos cumplan con sus principales objetivos, tanto en lo que se refiere a bienestar de la población como proveer infraestructura para potenciar el sector productivo.

En los últimos años el gasto público creció “significativamente” y por ello se recomienda que se reduzcan las erogaciones para evitar un mayor aumento de la deuda.

Del cierre de 2012 a abril de 2017, la deuda se incrementó 58% en términos nominales, lo que en números absolutos representa un aumento de 3.4 billones de pesos.

Y aunque en 2017 se espera que las finanzas públicas alcancen el superávit primario que se anunció y en materia de gasto se anticipa una reducción de los egresos del erario, “lograr ajustar el gasto público se ha hecho una tarea que cada vez se complica más”, expuso.

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El CEESP explicó que prácticamente 60% del gasto programable no tiene posibilidades de reducirse, porque se destinan a programas sociales y disminuirlos puede incidir negativamente en el bienestar de la población vulnerable.

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