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ruben.migueles@eluniversal.com.mx
El ambiente de inseguridad para operar negocios en ciertas regiones del país son factor de riesgo interno para el crecimiento económico, señalaron los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México, en su reunión de política monetaria del 11 de agosto.
De acuerdo con la minuta de dicha reunión, entre los factores a nivel nacional que podrían limitar la expansión económica del país, uno de los miembros de la Junta de Gobierno del banco destacó “los obstáculos para la implementación adecuada de las reformas estructurales, así como el ambiente de inseguridad para operar negocios en ciertas regiones del país”.
Líderes empresariales han llamado la atención sobre este problema que afecta sus negocios. La Cámara Americana de Comercio en México (AmCham, por sus siglas en inglés) reveló recientemente que la inseguridad en algunos estados del país provocó que empresas abandonaran el territorio nacional o se reubicaran en mejores zonas en 2015, mientras que otras evalúan replicar esas acciones este año.
Entre otros factores internos de riesgo para el crecimiento económico, se destacó una tendencia más pronunciada a la baja de la inversión no residencial, y las complicaciones que podrían resultar de persistir el estancamiento de la producción industrial, en virtud de las interacciones de este sector con el de servicios. Por otra parte, los miembros de la Junta de Gobierno no descartaron nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales y nacionales que podrían significar nuevas presiones sobre el tipo de cambio, de acuerdo con la minuta.
“El resurgimiento de la volatilidad podría derivarse principalmente de los riesgos externos asociados a factores geopolíticos y, en particular, a las posibles consecuencias del proceso electoral de Estados Unidos, medidas previsibles de normalización de la postura monetaria de la Reserva Federal, así como reducciones en el precio del petróleo”, indicó.
Incluso, uno de los integrantes apuntó que la agudización de estos riesgos podría generar episodios de aversión al riesgo que pudieran traducirse en salidas de capital del país.
Ante los riesgos señalados, los miembros de la Junta destacaron la necesidad de tomar acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas, tales como procurar un superávit primario a partir de 2017, para absorber de manera más eficiente choques del exterior y propiciar saldos adecuados en cuenta corriente.
En este mismo sentido, la Secretaría de Hacienda dijo esta semana que está preparando el paquete económico para 2017, en el que contempla lograr un superávit primario por primera vez desde 2009.
Un miembro de la Junta destacó que se proyecta que el déficit de cuenta corriente aumente en este año y en 2017 a pesar de la desaceleración de la actividad productiva, de manera que indirectamente se podrían presionar los precios a través del tipo de cambio, principalmente los de mercancías.
En ese sentido, otro integrante destacó que el aumento del déficit de la cuenta corriente ha causado cierta inquietud entre algunos participantes del mercado. Añadió que esto implicaría riesgos y costos para la economía, que pueden evitarse mediante un ajuste oportuno y de magnitud adecuada de la política fiscal.
Otro integrante de la Junta de Gobierno del Banxico apuntó que sería deseable que el ajuste fiscal se concentrara en el gasto corriente, ya que las reducciones del gasto en inversión pública pudieran afectar el flujo de ingresos públicos futuros lo que, incluso, podría tener un efecto adverso sobre la inflación.
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