Me convertí en una Scrambler

Una motocicleta normal cualquiera la tiene... pero una con estilo, solo algunos.

Autopistas 19/08/2016 18:00 Mariano Ecija Actualizada 18:03

¿Qué hacer para que una motocicleta ordinaria como la Harley-Davidson Sportster 883, la más vendida de la marca de Milwaukee -y que por ende salvó a la compañía de morir-, deje de ser común y corriente, no pase inadvertida como todas las Cargo, Pulsar o FZ que cruzan la ciudad a diario y se convierta finalmente en una moto cool? La respuesta es fácil: quítale esa identidad bobber cualquiera y conviértela en una Scrambler personalizada a tu gusto. Al final del día va a incrementar su valor de reventa, el manejo se convertirá en algo más confortable y no va a ser necesario un escape ultra ruidoso para que volteen a verte con odio por tanto ruido.

 Justo eso fue lo que le sucedió a esta 883 que tienes frente a ti, de ser una de tantas se convirtió en una Harley fuera de lo común y sobre todo, con buen gusto. No fue necesario pintarla de amarillo metálico con brillitos de la línea Hard Candy Custom, cromarla por completo, cambiarle los rines por unos de 21 pulgadas, ponerle unos escapes cortos que la hacen vibrar más por el ruido ni bocinas… sin ofender al mismísimo Dais Nagao, diseñador y estilista de la marca pero casi siempre que se piensa en una Harley-Davidson vienen a la mente sus grandes motos, con enormes motores Big Twin, repletas de extras y cromadas al límite perdiendo el buen gusto.

Remontémonos al origen de todo. Un día su dueño, cansado de ser uno más que trae la clásica Sportster Super Low igual a las otras miles que hay en el país, decidió hacerle un Extreme Makeover y convertirla en una motocicleta única, con más “charm” para que me entiendan. Por ello acudió al taller de nuestro amigo Rodrigo Calvillo, RC Moto Garage, porque quería que su moto fuera diferente y por ende, comenzó la búsqueda de conceptos. Finalmente, después de varias propuestas sobre la mesa, el concepto Scrambler fue la elección para transformar esta Sportster. 

Pero, ¿por qué difícil si al final del día era una motocicleta? Pues porque convertir una bobber en una Scrambler representa modificar cuadro, suspensión, tanque de gasolina, asiento, escapes, soportes, etc. Es decir, es como si un departamento lo quieres convertir en una casa de dos pisos. Lo primero que hicieron fue elegir el tanque de gasolina, que de ser un pequeño huevo de 17 litros pasó a uno de 22 de una Honda Super Sport modelo 1978. La perspectiva de la moto cambió radicalmente y fue aquí cuando esa típica esencia norteamericana desapareció y se inclinó a una europea. Después llegó el reto de la suspensión trasera que incluyó unos amortiguadores Progressive de 14.25 pulgadas, logrando elevar la altura del cuadro y por supuesto, dándole otro perfil con más categoría.

Según Rodrigo, la fabricación del subcuadro fue cambiando poco a poco debido a las líneas que buscaban hasta que dieron en el punto final. Llegó el momento clave de todo, los escapes clásicos de una Scrambler. Un trabajo épico para lograr todas las curvas sin afectar algún aspecto mecánico; luego se pintaron con cerámica y cubrieron de asbesto para soportar la temperatura. Después siguieron con los soportes y bases fabricados para sujetar los escapes, salpicadera trasera y luz de freno. Detalles que parecen pequeños pero significan mucho tiempo. Y ya finalmente surgieron los accesorios de glamour como el asiento tapizado en piel, creado desde cero con madera y fibra de vidrio; los puños y la tapa del tanque de gasolina, también forrados con la misma piel para seguir con el conjunto de colores y texturas. A nuestro gusto sólo le haría falta cambiar los rines por unos de rayos pero eso depende del dueño.

Cabe mencionar que cuando hicimos estas fotos, otro buen amigo estaba probando la Iron 883 negra que aparece en las fotografías y que vamos a denominar “Frankenstein” por todo el equipo extra que vestía, cuyo valor excede los 150 mil pesos pero que definitivamente, no la aleja de ser una Sportster común y corriente. Como dicen: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Con las modificaciones que se le hicieron a la nueva Scrambler y que rondan los 55 mil pesos, su dueño tiene una motocicleta única, hecha a su medida, con un manejo más cómodo y que los propietarios de una Harley convencional voltean a ver sorprendidos.

 Por eso aplaudimos a entusiastas creativos como Rodrigo y su equipo, que deciden salvar motocicletas destinadas a quedar en el olvido como la Harley-Davidson Sportster 883.

FICHA TÉCNICA:

MOTOR: 883 cc / 2 cilindros

POTENCIA: 52 hp a 5  mil 750 rpm

TORQUE: 70 hp a 3 mil 750 rpm

TRANSMISIÓN: 6 velocidades, banda dentada

SUSPENSIÓN: delantera de horquilla telescópica y trasera de doble amortiguador regulable

FRENOS: con pinzas de doble pistón, discos de 300 mm y 260mm, ABS opcional

TANQUE COMBUSTIBLE: 12.5 litros

PRECIO: desde 159 mil 900 pesos

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