Que "la mano de Dios" firmó uno de los goles más famosos de la historia del futbol no escapa a nadie; que la leyenda de su autor, el ya fallecido Diego Armando Maradona , se impuso incluso a las barreras de la humillación patriótica, lo demuestra un episodio protagonizado por la

En aquel lejano Mundial de 1986 , Argentina se impuso por 2-1 a Inglaterra para lograr el pase a las semifinales de una competición que, a la postre, la Albiceleste ganó para sumar su segunda estrella. En aquellos cuartos de final, el astro argentino, en la plenitud de su carrera, completó una endiablada carrera en la que regateó a cuatro rivales antes de batir al portero inglés, Peter Shilton , y convertir el considerado "gol del siglo".

Ese tanto fue el que supuso el pase de los argentinos a la semifinal, pero antes el propio Maradona había abierto el marcador con el brazo. Para vergüenza británica, aquel tanto subió al marcador y quedó para la historia como el de "la mano de Dios".

Casi 30 años después de aquel partido histórico, nadie podía imaginar que precisamente la reina de Inglaterra iba a buscar al 'enemigo público número 1' de sus súbditos para hacerle un particular encargo.

Sin duda, su trascendencia internacional a nivel deportivo y sus fuertes críticas a los estamentos futbolísticos fueron considerados por Isabel II dos elementos fundamentales para ofrecer a Maradona un puesto vinculado a la juventud latinoamericana.

La monarca británica buscó a Maradona para ser el embajador para Latinoamérica de "Football for Unity" , una organización no gubernamental de apoyo a jóvenes con pocos recursos económicos por medio del balompié.

En 2015, Diego Maradona aceptó el nombramiento que, como dijo en un mensaje grabado, era "un regalo" que recibió por su 55° cumpleaños.

"Quédense tranquilos, que los chicos de Latinoamérica van a estar bien cuidados conmigo", explicó en el video difundido en aquel momento, el ex campeón del mundo.

El exfutbolista de Boca Juniors, Napoli, entre otros, acababa de finalizar una etapa como entrenador en el emiratí Al-Wasl y ahora saludaba en un video en redes sociales "a Su Majestad, la reina de Inglaterra, y al Parlamento inglés".

Así es como la longeva monarca, que este jueves falleció en su residencia de Balmoral después de casi un siglo de vida y de 70 de reinado, superó cualquier frontera ideológica o nacionalista para ir a buscar, cuando la necesitó, "la mano de Dios".

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