Asesinaron a Madero, Zapata, Obregón, Villa y más recientemente a Colosio. Cada uno tiene su leyenda y su realidad histórica; pero, ¿cómo, dónde, cuándo, a qué hora, quiénes mataron a Carranza? La doctora Lucrecia Solano Martino investigó a fondo, eligió un modelo para contarnos y escribió La muerte de Venustiano Carranza: Entre los recuerdos del porvenir y la memoria del pasado, que publicó Grupo 42 Ediciones en San Pedro Garza García, Nuevo León, en 2021. Deja muy claro que, “el presente texto busca sólo establecer lo que pudo haber sucedido aquella madrugada del 21 de mayo de 1920”. El miembro de la Academia Mexicana de la Lengua Javier Garcíadiego confirma, “este relato histórico tiene múltiples virtudes: una de ellas es haberse construido a partir de los recuerdos y las voces de sus actores y de sus testigos”.
Lucrecia Solano es originaria de Torreón Coahuila, es doctora en Historia por las Universidades Iberoamericana de México y de Houston, Texas, y le interesa la Historiografía. En este libro deja claro que le apasionan los sistemas de escritura además del final violento del Varón de Cuatro Ciénegas. Confiesa que sigue la forma con que Gabriel García Márquez desarrolló su novela Crónica de una muerte anunciada, lo que resulta de gran interés por la manera en que el escritor abre puertas para creaciones diversas. Solano inicia su libro con Carranza y su Columna de la legalidad cabalgando por la sierra de Puebla. Salvo algunos lugareños, nada está a favor. Veracruz, a donde se dirigen, está lejos, carecen de alimentos, los caballos están agotados, no hay condiciones para avanzar con una lluvia cerrada. Aún así, los hombres que siguen al jefe se mantienen firmes. La última comida del presidente Carranza es, “caldo de gallina, frijoles con epazote y tortillas”. ¿Por qué ese viaje a caballo a Veracruz? Porque sus enemigos han crecido, sobre todo Álvaro Obregón, que está en plena campaña por la Presidencia y nada lo detiene en sus ácidas críticas al presidente.
Lucrecia Solano parte de “la noche en que lo iban a matar”, recupera textos de testigos y los organiza de tal manera que por momentos se podría asegurar que se trata de una novela histórica. La comitiva avanza y llega a Tlaxcalantongo. Hay una choza preparada para don Venustiano donde trata de dormir. Algo que le cuesta porque la muerte anda en el aire y se cuela por las rendijas de la choza. Entre la 1:30 y 4 am del 21 de mayo, en una noche muy oscura, Rodolfo Herrero y secuaces asaltan la choza y le meten cuatro tiros al presidente. La autopsia en un pueblo cercano y el traslado del cuerpo al Distrito Federal es un drama. Durante la ruta, la gente lo despide y en la Ciudad de México hay diversas manifestaciones de cariño. Lo sepultan en el panteón de Dolores y es durante el gobierno de Cárdenas que trasladan sus restos al monumento a la Revolución, donde permanecen.
Venustiano Carranza, que impulsó la modernización de México con la creación de la Constitución, es uno de los grandes personajes de la historia de México. La doctora Solano nos acerca a un hombre entregado a su causa sin exageraciones ni coloridos ornatos. Quedan claras las grandes dificultades con que vivió sus últimos días en que ni siquiera pudieron conseguir un maquinista que guiara un tren hasta Veracruz. Quizá, las campañas dan permiso a la clase política, no sólo para su verborrea descalificadora, sino para contratar asesinos sin escrúpulos.

