La pesadilla aún no termina para Paola Pliego .

Si bien su decisión de nacionalizarse y competir por Uzbekistán dejó atrás el duro momento que sufrió durante los últimos tres años por el doping erróneo que la excluyó de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y el bloqueo injustificado de la Federación Mexicana de Esgrima ( FMG ), esto no le asegura que pueda ir a Tokio 2020.

Y otra vez, no dependerá de su desempeño en la pista de esgrima. Pliego podría no ser elegible por Uzbekistán para el 2020 , debido a que la Carta Olímpica sostiene, en su artículo 41.2, que tendrán que pasar tres años para que un atleta pueda representar a una nueva nación, a partir de su última competencia importante con el antiguo país que representó.

La queretana disputó, apenas en marzo pasado, el Grand Prix de Sable en Egipto . Ahí, según la Federación Internacional de Esgrima ( FIE ), participó como atleta mexicana.

Es decir, si el Comité Olímpico Internacional ( COI ) válida el Grand Prix de Sable como una competencia relevante y sostiene que participó como atleta mexicana, la sablista podría ser elegible hasta el 2022 y la dejaría fuera de las próximas Magnas Justas y se pondrían en duda su participación para los próximos Juegos Asiáticos .

La Carta Olímpica podría darle una esperanza a Pliego , en caso de que se dé este caso. Sostiene que el plazo de tres años podría ser removido o reducido, de acuerdo a la situación de la atleta.

Sin embargo, para que esto suceda depende del análisis de la situación del atleta y una futura negociación por parte del Comité Olímpico Internacional ( COI ), la Federación Internacional de Esgrima , el Comité Uzbeko Olímpico , pero también del Comité Olímpico Mexicano y la Federación Mexicana de Esgrima . De estos dos últimos organismos, Pliego señaló corrupción de parte de sus respectivos presidentes.

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