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La desgracia llegó al equipo mexicano mucho antes de que comenzara la Copa del Mundo . “Era tarde, y comenzó a llover”, recuerda Ignacio Basaguren, el día que Alberto Onofre se fracturó, “y las esperanzas del equipo se cayeron”.
Alberto Onofre tenía 23 años, el Mundial de México 70 sería su gran consagración, después de brillar con el Guadalajara: “La verdad es que las Chivas tenía un equipito muy malo, pero salieron campeones gracias a Onofre.
El equipo giraba en torno a él, así se jugaba en aquellos tiempos” Faltaban cuatro días para que la Copa del Mundo comenzara. “Era tarde, comenzaba a llover”…
Era un entrenamiento recreativo, “así lo ordenó Raúl (Cárdenas, el técnico nacional), algunos llevaban tenis. No dejaba de llover…”.
Entonces sucedió, “Alberto tomó el balón en media cancha, me hizo un recorte, pero la pelota le quedó algo larga, en ese momento tuvo que alargar la pierna para meterse por dentro, y fue cuando (Manuel) Alejándrez se resbalón para ir por la pelota… Yo no escuché nada”.
Quien sí escuchó fue Ignacio Calderón, el portero del equipo mexicano, “desde donde yo estaba oí como si se rompiera un palo de escoba, era Alberto, chocó con Alejándrez y todo cambió”.
El equipo mexicano perdió a su jugador diferente, a quien iba a ser su figura, su salvador… Onofre regresó a los campos un año después, nuca fue el mismo, nunca se recuperó, en 1974, a los 27 años, se retiró de las canchas.
Cárdenas, Guillermo Cañedo, todos los auxiliares y jugadores que formaban la Selección Mexicana sólo vieron cómo una ambulancia se alejaba con las ilusiones de llegar lejos en un Mundial. Y la lluvia, nunca paró.
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