Estos días son extraños en Kansas City. La población, acostumbrada a codiciar lo que otros disfrutan en el primer fin de semana de febrero, ahora se encuentra a un triunfo de ser la envidia del resto en la Liga .

Después de décadas de fracasos, en la ofensiva de los Chiefs está el quarterback más atractivo de la NFL . Patrick Mahomes es la brisa fresca que empujó el camino de una organización que el domingo disputará su primer Super Bowl en 50 años.

Mahomes

renovó las historias que —por los últimos tres años— no rompieron la geografía de Nueva Inglaterra, con el dominio de los Patriots . Decenas de micrófonos, cámaras y celulares se arremolinaron en torno a Mahomes, quien experimentó el inicio de su primera gran semana. Desde múltiples ángulos fue cuestionado, fotografiado y filmado.

Al derrotar a los Titans , en la final de la Conferencia Americana , Patrick y su corte de mohicano se convirtieron en automático en el rostro del Super Bowl LIV .

“He tenido la oportunidad de estar en grandes escenarios y aproveché la situación; espero repetir eso el domingo”, declaró el quarterback, en torno a su participación en el Hard Rock Stadium .

Mahomes

encarna el cambio de era: un tipo de 24 años de edad que puede lanzar el balón extremadamente lejos y extremadamente bien en espacios extremadamente estrechos. Lo que es ancho es el aro de periodistas que se forma para hacerle tan sólo una pregunta.

“Tengo muchos momentos preferidos en los Super Bowls que he visto. Siempre hay una jugada que marca los partidos y espero que el domingo yo pueda crear un momento preferido para los aficionados de mi equipo”, dijo.

El sabor para los seguidores de los Chiefs es tan raro como el que puede experimentar un vegano en una parrillada. Después de tanto tiempo, tienen en casa al hombre más preciado: “Estoy sano, al 100% y quiero ser el mejor quarterback posible para ganar”

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