Cuando el referí decretó, esa noche de octubre de 2016 en Auckland , la primera derrota en la carrera de Andy Ruiz , éste decidió hacer un cambio radical.

Para enfrentar ese combate con el neozelandés Joseph Parker , por el título de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) , se preparó sin entrenador y perdió por decisión mayoritaria.

Regresó a Los Ángeles y decidió que era urgente buscar entrenadores, para que no se le volviera a escapar la oportunidad de levantar un título mundial “ Llegó solo. Nos pidió que lo entrenáramos” , recuerda Édgar Jasso , uno de los entrenadores de Ruiz a EL UNIVERSAL Deportes .

Teníamos experiencia en llevar a pesos pesados, porque en ese entonces entrenábamos a Dominic Breazeale [uno de los mejores pesos pesados actuales]”.

Ruiz

trabajó desde entonces con Jasso y Manny Robles , quien se convirtió en su entrenador titular. Desde entonces enfrentó tres combates, en los que consiguió tres triunfos, todos por la vía del nocaut. Luego llegó el combate contra Anthony Joshua .

Conocíamos a Joshua, porque lo habíamos enfrentado antes cuando entrenábamos a Breazeale. Sabíamos de la potencia de su mano derecha, pero también identificamos sus debilidades ”, recuerda Robles a este diario.

Ese punto débil, agrega Jasso, era la poca movilidad de Joshua en el ring. Además, ambos entrenadores sospecharon que el británico no sabría cómo reaccionar si Ruiz tomaba el control de la pelea, porque todos sus rivales hasta ese momento, basaban su estrategia en contragolpearlo.

Así surgió la táctica para que Ruiz ganara: moverse alrededor del inglés y tomar la iniciativa del combate.

“La esquina de Joshua no sabía cómo corregir. La estrategia y la rapidez de Andy fueron la fórmula para vencer a ese monstruo, el todopoderoso de la división. Andy demostró que no era así”, sostiene Jasso.

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