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ariel.velazquez@eluniversal.com.mx
Las Vegas.— Al terminar la función del sábado, el único resultado real para muchos de los aficionados que vieron la confrontación entre Saúl Álvarez y Gennady Golvkin fue la necesidad de una tercera pelea.
El estrecho margen de victoria que los jueces concedieron al Canelo no dejó satisfecho a un sector del público, que pide prolongar la rivalidad entre el mexicano y el kazajo, quienes acumulan 24 rounds boxeando entre ellos. Sin embargo, la revancha no aparece en un futuro inmediato.
“Voy a disfrutar este momento. Ya veremos luego con quién peleamos”, dijo el Canelo.
Durante un año, Golovkin —junto con su equipo— se volvieron la pesadilla del tapatío, al criticarlo por “correr” en el primer enfrentamiento, suscitado en septiembre de 2017, pero sobre todo por recordar en cada entrevista o conferencia de prensa la suspensión de seis meses que recibió al resultar positivo por clembuterol en dos pruebas antidopaje.
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