Este sábado 21 de febrero la está de luto, pues ha perdido a uno de sus más grandes representantes, al hombre que la llevó a nuevos horizontes musicales y la llenó de historias de atracadores sin ley y reflexiones profundas sobre la fe y la suerte.

A sus 75 años, Willie Colón ha muerto, pero sus canciones (como con tantos clásicos que siguen sonando a pesar de los años) permanecerán. Hoy traemos la historia de uno de ellos.

Cualquiera que haya escuchado discos como “El malo”, “Siembra” (su icónica colaboración con Rubén Blades) y “Tiempo pa’ matar” sabe que Colón fue un hombre de historias.

En 1965 publicó su primer sencillo y luego llegó el disco El malo (1967), junto a Héctor Lavoe.​ Fotos: AP y cortesía
En 1965 publicó su primer sencillo y luego llegó el disco El malo (1967), junto a Héctor Lavoe.​ Fotos: AP y cortesía

Lee también:

La literatura siempre hizo parte de su oficio como letrista y sus melodías podían encontrar inspiración en los rincones más imprevistos de la música. “Gitana”, que pertenece precisamente a este último álbum mencionado, es un ejemplo de esto y por eso se reconoce como un ícono de la obra de Colón, incluso a pesar de que no se trata de una producción original suya.

Un puente literario entre el flamenco y el barrio neoyorquino

La génesis de esta pieza se encuentra en la España de la resistencia. Según los archivos biográficos de AllMusic, la canción es originalmente una composición del cantautor flamenco Manuel Gerena. Willie Colón, conocido por ser un arquitecto de sonidos globales, identificó en los versos de Gerena una carga poética que encajaba perfectamente con el sentimiento de nostalgia y orgullo de los latinos en Nueva York.

De acuerdo con la Smithsonian Institution (Folkways Recordings), la salsa y el flamenco comparten una raíz común: ser el lamento y la celebración de pueblos que han transformado su realidad en arte.

El cantautor cambió suspiros por palabras y así nació el icónico verso que quedó finalmente en la canción y que, años más tarde, Willie Colón reinterpretó como parte de una de sus obras más recordadas hasta el día de hoy.

En esta transición, la poesía flamenca dejó de ser un canto de tablao para convertirse en un himno de las pistas de baile, demostrando que la sensibilidad literaria no está peleada con el ritmo tropical.

Su tercer disco, Guisando (1969, a dupla) es considerado el primero de salsa de la pareja. Fotos: AP y cortesía
Su tercer disco, Guisando (1969, a dupla) es considerado el primero de salsa de la pareja. Fotos: AP y cortesía

La arquitectura sonora: El ensamble que definió una época

Para la reversión, Willie Colón contó con el apoyo del arreglista Héctor Garrido y músicos de la talla de John Purcell, Mauricio Smith, Salvador Cuevas, José Mangual Jr., Jorge Dalto, Lewis Kahn y Leopoldo Pineda.

Según registros técnicos de la Library of Congress (National Recording Registry), la instrumentación de este tema es fundamental para entender la evolución del género, ya que sustituye la guitarra española por una sección de metales que llora y ríe al mismo tiempo.

Este es apenas un ejemplo de cómo el puertorriqueño transformó el mundo de la salsa y lo llenó de referencias a otros géneros, otras artes e historias de otras latitudes más allá de Nueva York.

Y a pesar de su muerte, sus canciones (como palabras que van al aire) seguirán encontrando siempre oídos que las escuchen. La unión entre la métrica poética española y la síncopa afrolatina es el testamento final de un artista que nunca reconoció límites geográficos para su creatividad.

También te interesará:

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

aov

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]