La Luna presenta una característica geológica y orbital fascinante: la rotación sincrónica. Este fenómeno físico provoca que el satélite tarde lo mismo en girar sobre su propio eje que en completar una órbita alrededor de la Tierra, lo que resulta en que siempre veamos la misma cara.
De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), el término "lado oscuro" es técnicamente impreciso desde el punto de vista lumínico, pues ambos hemisferios reciben luz solar de manera alterna; sin embargo, se le denomina así por ser la cara "desconocida" u oculta a la observación directa desde el suelo terrestre.

La misión Artemis II representa el siguiente paso crítico en la exploración de este territorio. A diferencia de las misiones Apolo, que se centraron en la región ecuatorial del lado visible, esta travesía de diez días llevará a cuatro astronautas a una trayectoria de retorno libre.
Según explica el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), los tripulantes viajarán miles de kilómetros más allá de la cara oculta, alcanzando una distancia que ningún ser humano ha explorado previamente.
La geología distintiva del hemisferio oculto
A diferencia de la cara que observamos cada noche, el lado oculto de la Luna carece de los grandes "mares" de basalto (llanuras oscuras formadas por antiguas erupciones volcánicas). Investigaciones publicadas por la Agencia Espacial Europea (ESA) señalan que esta región posee una corteza mucho más gruesa y está densamente poblada por cráteres de impacto. Esta asimetría lunar es uno de los mayores misterios de la selenología moderna.
La observación directa por parte de la tripulación de Artemis II permitirá documentar visualmente el terreno accidentado del polo sur y la zona de transición hacia el lado lejano. De acuerdo con el Centro de Vuelo Espacial Goddard, la ausencia de actividad volcánica extensa en este lado sugiere que la evolución térmica de la Luna fue distinta en cada hemisferio, un dato clave para comprender la formación del sistema Tierra-Luna.

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El valor estratégico de la misión para la exploración profunda
Artemis II no solo busca la observación visual, sino validar los sistemas de soporte vital de la nave Orion en un entorno de radiación profunda. Según la Sociedad Planetaria (The Planetary Society), el sobrevuelo por el lado lejano es fundamental para probar las comunicaciones de largo alcance y la navegación autónoma cuando la nave se encuentra fuera del contacto directo con las estaciones terrestres (momento en el que la masa lunar bloquea las señales de radio).
Este paso es indispensable para el establecimiento de la estación Gateway. Al respecto, la Agencia Espacial Canadiense (CSA) —que cuenta con representación en la tripulación— afirma que "la exploración del lado oculto abre la puerta a la instalación de radiotelescopios que podrían observar el universo temprano sin la interferencia de las señales de radio de la Tierra". Así, lo que comenzó como un misterio visual, se convierte hoy en la base operativa para las futuras misiones a Marte.
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