Los utilizan su cuerpo como principal herramienta de comunicación. De acuerdo con especialistas en comportamiento animal, colocar la pata sobre la cara de su tutor responde a distintas motivaciones que van del cariño a la necesidad de seguridad.

Los gatos despliegan decenas de conductas para expresar su estado emocional. A diferencia de otras especies domésticas, los felinos se comunican principalmente a través del lenguaje corporal, utilizando las orejas, la cola, los ojos y también las patas. Por ello, cuando un gato toca la cara de una persona con suavidad, no se trata de un acto fortuito, sino de un mensaje dirigido.

De acuerdo con ExpertoAnimal, este comportamiento es común y, en la mayoría de los casos, completamente normal. Los gatos emplean sus patas no solo para desplazarse o cazar, sino también como una extensión sensorial que les permite interactuar con su entorno inmediato, especialmente con aquellos individuos en quienes confían.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Lee también:

Afecto, atención y confianza detrás del gesto

Según la American Association of Feline Practitioners, cuando un gato coloca su pata sobre el rostro humano mientras se muestra relajado, ronronea o entrecierra los ojos, el gesto suele asociarse con afecto. En estos casos, el felino responde a caricias previas o busca reforzar el vínculo social con su tutor. Este contacto suave funciona como una forma de “acariciar”, replicando interacciones que el gato reconoce como seguras.

Otra razón frecuente es la búsqueda de atención. De acuerdo con la International Cat Care, tocar la cara resulta una estrategia eficaz para despertar a una persona, llamar su interés o solicitar comida, juego o acceso a otro espacio. Esta conducta se intensifica cuando el tutor duerme, ya que el gato aprende que el contacto directo provoca una reacción inmediata.

Asimismo, algunos gatos utilizan este gesto para comprobar que la persona se encuentra bien. Especialistas en etología felina explican que ciertos animales desarrollan rutinas de verificación, especialmente en hogares donde existe un vínculo estrecho y estable.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Lee también:

Territorio, juego y límites físicos

Los gatos cuentan con glándulas odoríferas en distintas partes del cuerpo, incluidas las almohadillas de las patas. Según la Feline Behavior Solutions, al tocar la cara de su tutor, el gato transfiere su olor y refuerza el llamado olor de grupo, un indicador de pertenencia más que de posesión.

En otros contextos, el contacto con la pata puede ser una invitación al juego. Cuando el gato muestra energía, postura activa y movimientos rápidos, el gesto forma parte de una interacción lúdica. Reservar tiempo diario para el juego contribuye a su bienestar físico y emocional, de acuerdo con la Humane Society Veterinary Medical Association.

También existe la posibilidad de que el gato marque límites. Algunas razas o individuos utilizan la pata como barrera cuando desean menos contacto físico. En estos casos, el gesto es firme pero no agresivo y expresa la necesidad de espacio.

Comprender el contexto y el lenguaje corporal completo permite interpretar correctamente el mensaje. Como señalan especialistas en comportamiento animal, observar, respetar y responder de forma coherente fortalece la confianza y mejora la convivencia entre humanos y felinos.

También te interesará:

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

aov

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]