La luz del mediodía bañaba por completo su pequeño, bien cuidado y fantástico jardín que le imprime un toque de elegancia a una hermosa casa tipo colonial enclavada en la colonia del periodista, dentro de la Alcaldía Benito Juárez, al sur de la Ciudad de México.
Sin lugar a dudas, un marco perfecto para llevar a cabo una amena e interesante conversación con el prestigiado caricaturista y dibujante mexicano Luis Carreño Limón, orgulloso heredero de un “don de gentes”, que aprendió a la perfección de su señor padre, el siempre querido, inolvidable y prestigiado caricaturista Don Jorge Carreño Alvarado.
En entrevista con EL UNIVERSAL, expresa que las caricaturas y dibujos pueden convertirse en un arma por el efecto que causan, además, subraya: “Para ser un verdadero caricaturista, se requiere de un auténtico y verdadero que se trae dentro de sí”.

¿Quién es Luis Carreño?
Luis Carreño Limón, es un dibujante y caricaturista reconocido, respetado y admirado, no solamente en México sino en el mundo entero, por la calidad de su trabajo.
Sus trazos en cada uno de sus dibujos y caricaturas, otorgan al personaje un trato amable y respetuoso. Orgullosamente mexicano (Ciudad de México 28 de agosto de 1958), ha logrado permanecer fiel a las enseñanzas recibidas de su padre, el también admirado caricaturista don Jorge Carreño Alvarado, de quien aprendió cabalmente el amor a su noble oficio, así como la ética periodística, la lealtad, el respeto y la valoración a una exquisita actividad gráfica, pero también, infinidad de veces vilipendiada.
No obstante, en su mente siempre conserva una visión objetiva para plasmar en sus dibujos una descripción actual y objetiva de la realidad.
Lee también Simulacro Nacional 2026 enviará alerta a celulares; fecha, hora y qué debes saber del mensaje
Sin embargo, haber heredado de su señor padre ese enorme talento por el dibujo y la caricatura, por iniciativa propia, contando con el total apoyo de su familia, decidió estudiar dibujo en Francia.
Su amplio talento ha rendido frutos, siendo galardonado con el Premio Excelencia Periodística en 2017, dentro del género de Caricatura, mismo que fue otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
El trabajo de Luis Carreño es considerado de excelencia, de esta manera, a lo largo de su brillante trayectoria, se ha hecho merecedor de numerosos reconocimientos, entre los que destacan: el Premio Constantino Escalante y el Premio Nacional de Periodismo, entre otros muchos más.
A lo Mero Macho, cada una de sus creaciones son excepcionales y orgullosamente mexicanas, caricaturas perfectas, finamente bien logradas, plasmando temas que a todos nos competen y con ese toque tan especial y personal que sabe imprimirles.
Conversar con él, resulta un verdadero agasajo. Dueño de una prodigiosa memoria. Impresiona por su absoluta sencillez, enfundado en un llamativo pants deportivo color azul marino, lo encontramos afuera de su domicilio particular y refugio intelectual. Se le nota feliz de la vida al cumplir sus exitosos 67 años de vida…
-Mi querido amigo Luis Carreño, prestigiado y extraordinario caricaturista y dibujante, antes que nada, muchas gracias por recibirnos en tu bellísima casa. Mi primera pregunta: ¿Cómo te va en la vida?
Lee también ¿Quién es Noelia Castillo?; conoce la historia de la joven española que recibirá eutanasia a los 25 años
-Antes de responder, suspira profundamente, se relaja completamente a lo largo y ancho de su cómoda silla de jardín, estira los brazos hacia arriba, quizás, queriendo atraer energía celestial. Me observa fijamente y responde… ¡Al contrario!!, los agradecidos somos nosotros, mi esposa y yo, poder recibirlos, a ti, como a tu inseparable nieto Héctor… ¡A lo Mero Macho, siéntanse como en su casa…!!
-Ja, ja, ja, no te preocupes… A lo Mero Macho, no te voy a cobrar derechos de autor…
-Antes de responder tu pregunta… ¡Oye Héctor!!... ¿Así es siempre tu abuelo, con esa energía y entusiasmo que contagia? -le pregunta a mi nieto-, quien se encarga de tomar fotografías de la entrevista. A manera de respuesta, mi nieto, con un simple y ligero movimiento de cabeza, asiente la interrogante.
Lee también Salinas Pliego reacciona a trampas en tiraje de Regeneración, periódico propagandístico de Morena; esto dijo
-Mejor dime, ¿cómo te trata la vida?
-Digamos que me trata de maravilla y hasta procuro hacer buen uso de la misma, es decir, tratando de ser completamente productivo y una buena persona…
-Te ves un hombre en plena madurez, vamos, hasta luces mucho muy joven…
-¡Caray!!... ¿Así será el tenor de toda la entrevista? Siendo así, déjame traer un delicioso mezcalito que me obsequiaron en Oaxaca.
-Intempestivamente, mi nieto Héctor exclama… ¡No señor Carreño, por favor, no le dé de tomar a mi abuelo!!... Si en sus cinco sentidos no se cansa de hacer preguntas, imagínese, con un par de mezcales… ¡Uff!!
-Ja, ja, ja. No te preocupes Héctor, aquí lo controlo, le responde mi entrevistado…
-¿Cómo le haces para ganarte el respeto, labrando tu propia identidad ante el estigma de ser hijo de un prestigiado e inmortal caricaturista como lo fue tu señor padre, el inolvidable y siempre querido don Jorge Carreño, pero, sobre todo, con esa sencillez y humildad que te caracteriza y distingue?
-¡Qué bonita pregunta y te la agradezco!! La gratitud es una parte de suma importancia en la vida de cada ser humano, hasta te hace ver que le debes muchísimo a la vida y a la gente que te rodea.
-¿Debo entender que en el pedir, está el dar?
-¡Exacto!!, pedir la cosas de favor y dar las gracias cuando las recibes… ¡Eso es saber ser agradecido!!, hasta es fundamental y parte de esa congruencia.
-¿Lo que de chico se aprende, jamás se olvida?
-Es lo que pude aprender de mi padre, quien siempre se caracterizó por ser un hombre de muy buen trato. Gracias a él, es el Luis Carreño Limón que conoces, parte de mi formación. ¡Esa es mi forma natural de ser!!
-A lo Mero macho, y con el respeto que me mereces… ¿Pesa mucho ese ilustre apellido y el estigma que cargas?
-¡No!! ¡Vaya pregunta!! No mi querido Edmundo… ¡Al contrario!! Imagínate que me pesara llevar el honroso apellido que me heredó mi señor padre. ¡No…!!, la verdad es que no. Creo que hasta le puso rueditas para que me resultaran mucho más ligeras las cosas.
-¿Cuesta mucho trabajo aceptar ser alguien tan importante y destacado?
-¡Uff!!, el apellido Carreño me ha abierto muchas puertas, vamos, hasta he podido conocer a muchas personas importantes y famosas con las que crecí por la simple y sencilla razón que eran amigos de mi papá.
-¿La mejor herencia que te dejó el ilustre don Jorge Carreño, fue lo que haces con sobrada maestría, profesionalismo y elegancia?
-¡Ay mi querido Mundo!!, que te digo. Mi padre, hasta me heredó el espacio de trabajo en el desaparecido periódico Novedades, luego, en la revista Siempre que ahora dirige la talentosa Beatriz Pagés
-No cabe duda que eres un hombre de buena cepa…
-Es que sería sumamente terrible de mi parte no saber reconocer todo eso.
-Dicho en otras palabras… ¿Qué sientes ser hijo del emblemático caricaturista Jorge Carreño Alvarado?
-No porque haya sido mi padre biológico, sino que se convirtió en mi mejor amigo y en mi Maestro, pero, también, un vivo ejemplo de conducta y honestidad, lo que representa mi máximo orgullo de vida, pero, también, me ha servido y hasta aligerado mucho para transitar por el cada vez más y encrucijado ámbito periodístico.
-¿En algún momento tuviste temor de “flaquear”, ante el tremendo reto que te heredó tu papá?
-Fíjate que sí, mi querido sicólogo encubierto. Mira, déjame decirte que como hijo, muchas de las veces no lo tomas como un reto…
-¿…Entonces?
-Simplemente se convierte en parte de tu vida cotidiana.
-¿Qué sentías cuando observabas a tu señor padre, plasmando los bocetos de sus magistrales caricaturas?
-Me haces una inteligente pregunta. Fíjate algo curioso, siendo mi padre un destacado caricaturista, creo que, de alguna forma, y genéticamente hablando, me haya heredado ese “don” que poseía, sobre todo, esa facilidad y facultad para elaborar sus caricaturas.
-¿Algo así como una simbiosis entre la herencia familiar y el aprendizaje del oficio?
-No sé si la herencia de oficios sea parte de esa simbiosis a la que te refieres, como lo suelen ser los carpinteros, médicos, albañiles, plomeros, ingenieros, banqueros y hasta políticos, en fin, lo que se transmite entre padres e hijos.
-¿Los caricaturistas son una estirpe completamente diferente?
-Es que no conozco muchos casos, es decir, los hijos del querido don Gabriel Vargas, creador de la famosísima “La Familia Burrón”, ninguno siguió sus pasos. Tampoco con los hijos de Rafael “La Ranita” Freyre, ninguno de ellos, siguieron esa mágica herencia de hacer fantásticas e icónicas caricaturas.
-Un caricaturista de la talla de Luis Carreño… ¿nace o se hace?
-¡Qué buena pregunta!! Creo que se requiere de una facultad específica, es decir, no es nada más aprender el oficio y ya. Si no naciste para ser dibujante… ¡no serás un buen dibujante!!
-¿Cómo lo fue en tu caso?
-Creo que tuve la dicha de nacer con un “plus”, es decir, naces con ese ingrediente y esa materia prima genética que me ha permitido seguir avanzando satisfactoriamente.
-¿Tu hijo, Joaquín, seguirá tus pasos?
-No obstante que es un estupendo dibujante…
-¿También es zurdo, como lo era tu papá?
-¡Órale!!, no cabe duda que vienes perfectamente documentado para la entrevista. Yo estaba convencido que era cosa genética como se llevaba a cabo la transmisión del oficio…
¿…Y luego?
-¡Pues resulta que no!!, porque mi hijo Joaquín es diestro y es un magnífico dibujante…
-¿También hace caricaturas?
-¡Sí!!...
-¿A tu hijo Joaquín, qué lo hace diferente a ti?
-A diferencia de mi persona, él, ha ido haciendo y labrando su propio camino, vamos, abriéndose espacios por él mismo y ha tenido mucho éxito
-¿Te ha pedido que lo ayudes?
-¡No!!, fíjate que no. Jamás me ha pedido que lo recomiende absolutamente con alguien.
-¿Y tu otro hijo Luis?
-Mi hijo Luis, es quien se dedica de lleno a la comunicación. Ellos, solitos se han abierto sus propios espacios y me han demostrado ser completamente autosuficientes…
-De pronto, los ojos del destacado caricaturista Luis Carreño se llenan de lágrimas y su voz se le quiebra un poco… ¿Lloras de emoción?
-Es que es una dicha enorme porque no pude haber esperado a mejores hijos que ellos dos. Me siento sumamente orgulloso de ellos.
-¿Tus hijos, son una versión renovada tuya?
-¡Ellos son ellos!!, pero me siento complacido que, de alguna manera, siguen el mismo camino de la comunicación.
-Ya que me hablas de tus hijos… ¿Qué recuerdos atesoras de tu etapa infantil, al lado de un padre tan famoso y creativo?
-Un tanto sorprendido por la pregunta se rasca suavemente la frente, me analiza detenidamente y exclama: “Debo ser muy honesto, créeme, como que no entendía mucho”
-¡No me chamaquees… ¿Cómo era el niño Luis?
-Ja, ja, ja, eres terriblemente irreverente…
-¡No le saques…!!
-Ja, ja, ja, es que si no me conozco como adulto… ¡Imagínate como era de niño…!!
-Vamos, ya no le des vueltas…
-Me recuerdo, para dejarlo dentro del espacio del entorno familiar, es que llegaban los domingos y todos se iban de visita a la casa de mi abuelita, pero mi papá se quedaba en casa haciendo sus caricaturas que se publicarían al día siguiente en los periódicos y la portada de la revista Siempre…
-¿Te quedabas con él?
-Sí, mi papá ya se había dado cuenta que lo mío era un buen manejo de los lápices para el dibujo…
-¿Te convertiste en un adulto prematuro?
-No precisamente, sino que observaba cada uno de los trazos que mi papá hacía sobre aquellas hojas y cartulinas blancas.
-¿Insisto, tuviste una infancia fracturada?
-¡No, no y no!!, al contrario, yo lo tomaba como un avance de lo que, con el tiempo, era lo que me esperaba…
-… Justo en ese momento, hace acto de presencia su amable esposa Adriana, quien represó después de realizar algunas comprar en el supermercado… ¡Buenas tardes!!, expresa al momento en que extiende su mano para brindarnos un cordial y afectuoso saludo y agrega: ¡Sean bienvenidos a esta su casa!!... ¿En qué nos quedamos?, me pregunta el destacado caricaturista y dibujante…
-¿Repito, una etapa infantil totalmente fracturada?
-¡No!!, no y no. Al contrario, creo que representaba un avance de lo que tenía ante mí, una precisa preparación hacia el dibujo.
-Entonces, dime… ¿Qué es lo que no te hacia tan feliz en esa etapa de niño?
-Como bien lo dices, lo que no me hacía tan feliz, era que no jugaba mucho con los demás niños de mi edad, pero sí, dibujaba todo lo que quería
-¿A qué jugabas?
-Mira, me gustaba mucho construir cosas con aquellas legendarias cajas de cerillos La Central, combinándolas con ligas y tornillos…
-Ideabas tu propio Mecano?
-¡En efecto!!, siempre desee tener aquel famoso juguete llamado Mecano…
-¿Tus deseos se hicieron realidad?
-Sí, para que te digo que no. En algún momento me llegó ese Mecano que tanto añoraba tener… ¡Uff!!, me vas a poner melancólico al transportarme a esa etapa de niño. También fui fan de los carritos Skaelectric.
-¿Quién te los compró?
-Creo que fue un regalo de Santa Claus o de los Reyes Magos…
-¿Los Reyes Magos o Santa Claus eran generosos o unos verdaderos “machaditos”?
-Los Reyes Magos se sabían pertenecientes a una clase media tradicional, allá por los años 70`s
-¿Con ciertas limitaciones?
-Como tal, es decir, limitaciones o carencias, lo que quiero decir, es que nunca conocimos los excesos. Nos desenvolvíamos en una justa medianía y hasta en los regalos de navidad y Reyes Magos, como bien lo apuntas…Ja, ja, ja…
-¿…Y ahora?
-Es que ahora que recuerdo bien, nunca me llegó dicho regalo, sino que yo mismo me lo compré con los pequeños ahorros que hacía de los domingos que me daban.
-¿Cuánto te daban de domingo?
-Creo que veinte pesos. Bueno, también era fanático de conservar carritos de carreras, los famosos Skalectric, el antecedente de los populares Hot Wheels.
-No salías a la calle a jugar con los demás niños?
-No, fíjate que no, quien, sí lo hacía, era mi hermano menor, porque mi pasión era dibujar. Era la forma que tenía para divertirme.
-¿En la escuela fuiste un niño del montón o medio burrito?
-Ja, ja, ja… ¿un niño normal?... ¡Para nada!!, nunca lo he sido. Lo que sí te puedo decir es que fui sumamente relajiento, al punto de que me expulsaron de la escuela secundaria
-¿La primaria fue de lo más tranquila?
-Fíjate que no guardo muchos recuerdos de la escuela primaria. Ahí sí, para que veas, en la primaria, era un niño más de tantos y tantos
-¿En dónde vivían?
-Ya vivíamos aquí, en la colonia del periodista, en donde estamos ahorita. Ya que lo mencionas, estando más chiquito, vivíamos en la colonia del Valle, exactamente frente a una escuela primaria, en la calle de Miguel Laurent.
-¿En dónde cursaste la primaria?
-La primaria y secundaria las hice en el Instituto México. Como te mencionaba, durante la primaria fui un niño totalmente regular, es decir, no fui hiperactivo ni nada por el estilo.
-¿Y en la secundaria?
-¡Para que veas!!, en la secundaria fue donde comencé a “descarriarme” un poco.
-Tu señor padre se caracterizó por ser un hombre hiperactivo… ¿Aparte de hacer sus caricaturas y dibujos que más hacía?
-Ja, ja, ja, no le quedaba de otra que aguantarnos
-¿Qué número te tocó ocupar en el seno familiar?
-Fui el más chico de tres hijos. Mi hermano mayor fue Jorge que es torero, rejoneador ya en retiro. Luego, mi hermano José que tiene un negocio de heráldica y hasta trabajó en varias empresas de renombre
-Independientemente de su ardua actividad gráfica, tu papá se caracterizó por su alto espíritu filantrópico, ayudaba a mucha gente necesitada…
-Con la voz entrecortada por la emoción me dice: ¡Así fue…!! Edmundo, me sorprendes, porque son cosas mucho muy privadas de mi familia. En efecto, mi padre ayudaba mucho a los que menos tenían. Siempre estaba atento por proteger a la gente que no había tenido las condiciones económicas para subsistir o que estaba en desventaja por alguna razón. Como bien lo señalas, mi padre siempre se esforzó por brindarles cobijo en la medida de sus posibilidades, procuraba resolverles su precaria situación económica, ya fuera que les consiguiera un trabajo y hasta proveerles de comer.
-Woow, un hombre de un gran corazón…
-Mi padre fue un gran señor, de enorme nobleza. En efecto, todos sus amigos, conocidos y familiares le reconocían esa parte. Un señor sumamente generoso con los demás.
-Vaya que te dejó una gran enseñanza…
-Para mis hermanos y para mí, es un ejemplo de rectitud y de vida a seguir
-¿Alguna vez probaste el rigor del cinturón de tu papá o el “chanclazo” de tu mamá?
-Mi papá nos espantaba con el cinturón, observábamos cómo se lo destrababa de las presillas de su pantalón…
-¿Si llegó a pegarles?
-Una sola vez probé un leve golpe de su cinturón, pero más que golpearnos, era una advertencia que podrían ir más en serio los castigos a las travesuras que hacíamos. Fue sumamente tolerante con nosotros.
-¿Fue un ogro?
-¡No!!, en lo absoluto. Como todos los papás. Había ocasiones en que excedíamos los límites de la paciencia, solamente nos reprendía con voz fuerte
-¿Era un papá a toda madre?
-Digamos que era un papá ejemplar… y mira, que no tengo ningún comentario negativo de mi papá y que me esté reservando en esta amena charla, porque yo no la calificaría como una entrevista. Eres un chingón para abordar las fibras más sensibles de tus entrevistados. Si me lo permites, te felicito por esa elegancia con la que realizas cada entrevista…
-¡Uff!!, muchas gracias, viniendo de tu parte, es un inmerecido halago para mí…
Volviendo al tema de mi padre, fue un hombre que siempre entregó lo que había dentro de él, compartía lo mejor que podía. No existió ni un solo día en que no estuviera al pendiente y preocupado de nosotros. Me acuerdo que mi tío, Don Pedro Ferriz Santacruz…
-¿Era tu tío?
-Era un tío “postizo” al que nosotros lo tomábamos con un “tío” totalmente real, lo quisimos muchísimo. Es más, lo veíamos como un verdadero hermano de mi papá.
-¿Tu papá era un hombre de fe?
-Mi padre era un hombre profundamente cristiano. Con esto, no quiero decir que era un ferviente seguidor de la religión, sino que sus principios de vida eran sagrados, sobre todo, su manera de conducirse. -Tratando de simular y contener su entereza, Luis Carreño hace verdaderos esfuerzos por retener las lágrimas que salen de sus ojos al recordar pasajes tan bellos vividos junto a su padre- “Me acuerdo que ni un solo día dejó de darnos su bendición, fuéramos a donde fuéramos, nos reiteraba que teníamos que regresar con bien”
-¿Lo acompañabas a Misa?
-Creo que solamente fue un par de veces en que pude ir con él a Misa.
-¿Cómo manifestaba su enojo, sin llegar a los golpes?
-Con su dedo índice, nos presionaba fuertemente en la frente y nos clavaba su uña, pero sin ocasionarnos daño alguno.
-¿Qué sucedía cuando te ibas con los amigos a una fiesta?
-¡Uff!!, era regresar a casa como a las dos o tres de la madrugada, teníamos que pasar, forzosamente, por la “aduana” paternal, ser objetos de una rigurosa revisión de pies a cabeza. Una vez concluido ese estricto examen físico, nos daba su bendición para poder irnos a dormir al comprobar que no veníamos con “media estocada” de alcohol.
-¿Fue la secundaria, una resaca desenfrenada?
-Más que resaca, para mí, la secundaria representó la novedad casi en todos los aspectos de mi corta vida, además, traía la adolescencia encima, con todas las inquietudes y estupideces propias de un puberto y que te acompañan durante esos años…
-¿Una “secun” divertida?
-¡Por supuesto!!, una etapa sumamente divertida, por cierto, siempre fui el “chistosito” del salón…
-¿Qué hacías?
-Me la pasaba haciendo imitaciones de cada uno de los profesores, vamos, hasta me burlaba de ellos…
-¿Y en esa parte seria del “puberto” Luis?
-Me ponía hacer mis caricaturas. Ahí fue en donde supe que Paco Calderón, el prestigiado caricaturista, quien también estudiaba en la misma escuela secundaria que yo, nos decíamos primos. Me acuerdo que, él, era mucho muy retraído y traía consigo un pequeño block de papel en donde se ponía a dibujar sus “monitos”.
-¿Polos completamente opuestos?
-¡Exacto!!, mientras que yo era totalmente extrovertido y relajiento. Vamos, hasta en el pizarrón pintaba mis caricaturas.
-¿Estabas descubriendo el “don” que poseías como dibujante?
-¡Obvio!!. Déjame contarte que hice unas caricaturas en mi block de papel en donde ridiculizaba a mis maestros…
-¿Solamente a los que no te caían bien?
-Yo agarraba parejo y me daba lo mismo, pero resulta que uno de mis compañeritos arrancó una hoja de mi block, justo en el momento en el que estaba entrando el profesor al salón y todos los demás se estaban riendo de la caricatura…
-¡Sopas!!
-En efecto, era una mofa que hacía de la máxima autoridad en el salón. El profesor le pide a mi compañero que le enseñara la hoja con la caricatura…
-¡Uff!!... ¿Qué sucedió?
-¡Nada más imagínate!!, lo había dibujado sentado en la tasa del baño…
-¿Qué castigo recibiste?
-Eso me fue llevando a la puerta de la salida de la escuela… ¡pero en calidad de expulsado!!
-¿Por dentro te dijiste… “no aguantan nada”?
-¡Ya no hubo remedio!!, hasta llegué a pensar que ya no ingresaría a la prepa…
-¿Pero sí cursaste la prepa o no?
-¡Claro que sí!!
-¿Cuántas materias reprobaste en la “secun”?
-¡Uta!!, muchas, pero lo que se llaman muchas…
-Ya me dijiste que los números nunca fueron afines a ti…
-Tienes toda la razón, los números jamás se me han dado ni para bien o para mal…
-¿Reprobaste Matemáticas, Física, Algebra, Química…?
-Todo lo que tenia que ver con cifras, pero no solamente eso, sino que también reprobé Biología, Historia y Civismo, vamos… ¡hasta en dibujo me iban a reprobar!!
-¿Y eso?
-Es que un profesor, del que no voy a pronunciar su nombre…
-¡Venga, no le saques!!
-Es que se trata de alguien a quien aprecio, pero en su momento, créeme que lo odiaba con odio jarocho.
-¿Por qué lo odiabas tanto?
-Es que me canjeaba la calificación por un dibujo original de mi papá. En ese tiempo, mi papá ya era mucho muy famoso y respetado. El “profe” me decía: “Tráeme un dibujo original de tu papá y ya veremos si pasas mi materia”
-¡Eso se llamaba chantaje…!!
-Pues sí, pero para qué lo denunciaba, por eso te decía que no te iba a mencionar su nombre ni apellido, por cierto, años después me lo encontré y le dije: ¿Oiga profesor, a usted le gustaba micho dibujar… verdad? Y todavía me respondió… ¡Claro que si!!, entonces, le respondí rápidamente… ¿Y entonces poque nunca aprendió?
-¡…Tómala…!!
-No le quedó otra que reírse con ganas. Total, ambos terminamos carcajeándonos. Cuarenta años después, se la regresé, lo que él me hacía cuando yo era un simple puberto
-¿Aparte de dibujar, veías algo de tele?
-No, fíjate que no. Es que siempre, cerca de mí, tenía un lápiz o una pluma y hojas en blanco…
-¿Y si no los tenías?
-Pues iba y se las robaba a mi papá… ja, ja, ja. El dibujo se había convertido en una actividad muy propia de mí. Para todo dibujaba.
-¿Ahí fue en donde se definió tu vocación por el dibujo?
-¡Indudablemente!!, aunque yo mismo me lo cuestionaba, si el dibujo era una simple manera de divertirme o de expresarme.
-¿Qué pensabas de la magistral actividad de tu papá?
-Por dentro, una y otra vez me lo repetía… ¡Carajo!!, debe ser mucho muy sacrificada la profesión de mi papá porque no sale a pasear ni los domingos.
-¿Un fastidioso encierro?
-Es que no nos lleva a comer a restaurantes, vamos, ni un simple cafecito. Mucho menos, nos íbamos de vacaciones.
-¿Tu papá era una fotografía “viviente”?
-¡Ándale!!, siempre lo veía trepado en su banco dibujando y haciendo sus caricaturas. Me rompía la cabeza haciéndome entender que, eso, era lo que más le gustaba a mi papá, pero para mí, como que no se me hacía un modo de vida.
-¿Hasta cuándo te cayó el “veinte”?
-Mucho tiempo después, logré comprender que era una auténtica vocación y pude abrazarla con todo mi cariño, era darme cuenta que me servía para vivir…
-¿Con lujos y todo tipo de comodidades?
-¡Órale!!, es como todo, cuando conoces a fondo tu profesión la amas de verdad, echas mano de ello. Hasta la fecha vivo de mis dibujos y caricaturas.
-¿Estabas acostumbrado a ser un chico “bien” o “fifí”, como le llaman hoy?
-Ja, ja, ja… “Bien” ¿Qué? No mi querido Edmundo, no tenia de donde llegar a convertirme un niño “bien” o “fifí” como dices. Éramos una familia de clase media y pertenecí a escuelas públicas y privadas. Estando en el Instituto México, fue en donde pude comprobar que el dibujo también se podía convertir en un arma porque provoca un efecto, primero, con mis compañeros, luego, con mi maestro que se “encabritó”, así como las repercusiones que tuvo ese dibujo y el por qué me expulsaron de la escuela.
Continuará...
aosr
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]











