En 1923, la obesidad se consideraba una “pesadilla amarga y desesperante” y que había de evitarse porque “impide la salud, la alegría y la longevidad…tener demasiado peso es señal de degeneración física”, según una publicación de este diario.

Ser de varias tallas arriba de lo común era “reflejo de un descuido de sí mismos, quienes se abandonaban a su suerte, pues en sus intentos la mayoría desfallecía y se resignaban a cargar toda la vida su gran peso ”, se lee en el texto “La obesidad, pesadilla de muchos hombres y mujeres”.

Desde entonces se menciona que las dietas deben ser seguidas con un “celo riguroso”, pues a menudo resultaban peligrosas y en varios casos provocaban delicados debilitamientos.

El escrito retomó las opiniones y consejos de un articulista norteamericano dados a conocer a nivel mundial y de quien no menciona el nombre.

Un estudio de seguros de vida, que cita escrito, aseguraba que era raro que “un individuo gordo llegue a la vejez” y que los norteamericanos, por naturaleza, eran propensos a la obesidad, lo cual reducía también las probabilidades de vivir más tiempo.

Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres
Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres

Los casos de obesidad aumentaron con el paso de los años. Las compañías de seguros médicos y de vida consideran el Índice de Masa Corporal para ajustar las tarifas de los contratantes, pues podrían presentarse graves problemas de salud. Foto: ESPECIAL.

Afirmaba que las personas, en vez de acudir a las cantinas como antaño, a manera de distracción, se la pasaban en “los restoranes comiendo nutritivos alimentos y dulces en exceso. Y es de notarse cómo el promedio de la cintura del yankee aumenta sensiblemente”.

Con esta conducta repetitiva la máquina humana “sufría descomposturas”. Cuando se rebasa el peso normal del hombre, acorde con la edad, el corazón trabajaba el doble provocando un cansancio prematuro, se lee.

Para entender cuánto se carga de más, el texto cita el ejemplo de un hombre de 113 kilogramos , quien por su obesidad incrementa 100 kilos más a su peso a la hora de subir escaleras, al coche o al caballo, “es un cargador eterno, aunque vaya con las manos libres”.

El azúcar, las féculas y las grasas se mencionan desde entonces como los alimentos que se acumulan en el cuerpo más rápidamente si se comen en exceso y si a eso de le suma la falta de actividad física, el resultado seguro es una mayor acumulación de grasa.

Esta publicación de marzo de 1923 afirma que es normal tener un poco de grasa como reserva para hacer frente a cualquier enfermedad y que, en la primera mitad de la vida, “la gordura parece no hacer daño”, pero al llegar la madurez provoca enfermedades y debilitamiento ; claro hay que tomar en cuenta que en la década de los años 30 no se consumía comida tan procesada e industrializada como hoy se hace en las grandes ciudades.

Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres
Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres

Fotografía tomada el 15 de junio 1984, dos gemelos con obesidad. Según estadísticas de las compañías de seguros, el exceso de peso acorta alarmantemente las posibilidades de vida, además de causar enfermedades graves en el organismo, muchas de las cuales suelen ser irreversibles. Foto: ESPECIAL.

La gente come más de lo necesario

Si bien al llegar la vejez se pierde peso de forma natural, el texto advertía que de continuar con una mala alimentación , la grasa no desaparecerá representando muchos peligros para la salud por el exceso de esfuerzo.

Eso tampoco significa que el individuo debía sujetarse a “dietas absurdas” y, en cambio, preferir una alimentación que favoreciera el desarrollo del cuerpo y fuera “creadora de sangre”.

Explicaba que las proteínas son una sustancia que no se almacena en el cuerpo como la grasa, pero que su consumo debía hacerse con mesura, pues conforme avanza la edad ya no se quema la misma cantidad como “en la primera mitad de vida” y si se sigue consumiendo con exceso “causa indigestión, jaquecas y erupciones cutáneas”.

El texto asegura que la gente come más de lo que necesita su cuerpo, se lee, por lo regular el doble de la cantidad requerida “pues la glotonería es uno de los vicios más arraigados y difundidos”.

Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres
Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres

Este hombre se relaja en una cama de hospital reflexionando sobre su lucha contra la flebitis y la obesidad. Whipple, de Bridgeton, N.J., pesaba 105 kilogramos cuando el ascensor se le cayó encima. Ahora pesa entre 270 y 320 kilogramos y los médicos están tratando de determinar por qué sigue aumentando de peso, a pesar de una dieta limitada. Foto: AP

La dieta siempre ha sido lo más indicado para bajar de peso; sin embargo, desde entonces se afirma que debe ser de forma cuidadosa, pues puede ocasionar “desequilibrio y ni la grasa se consume y sí viene la debilidad general”.

Como hoy lo hiciera tu nutriólogo , dentro de las medidas a tomar antes de comenzar cualquier plan reductivo de alimentación, debe observarse por varios días, la cantidad de alimentos que se consume en las comidas y entre las comidas.

La investigación citada recomienda al lector reducir primero en un 25 o 50 por ciento lo que se come normalmente y evitar los alimentos grasos; sin embargo, el proceso no debe ser rápido, sino poco a poco durante una semana, hasta quitar 25 libras en un total de cuatro o cinco meses.

Puede deberse a otros padecimientos

Pero no todos los casos de obesidad se presentan por comer en grandes cantidades, también es consecuencia de enfermedades como cáncer, diabetes, del hígado o desórdenes hormonales y señala que ejemplo de ello eran los “fenómenos exhibidos en cines y circos y que están condenados a morir pronto”.

Tan mal hace comer mucho como demasiado poco, incluso criticaba a aquellos “hombres y mujeres que parecen esqueletos”, quienes aseguran comer bien, pero que en realidad “padecen de mala nutrición crónica y que, aunque bien se alimenten morirán jóvenes”.

A diferencia de Estados Unidos, en México sí había gente mayor, incluso algunos de más de cien años. Además de que en general, las mujeres viven más que los hombres, aunque según los estudios de la época, la gente de las ciudades por lo regular moría más jóvenes.

El texto termina con una alerta para los obesos y para los “encanijados perpetuos” si es que quieren prolongar su vida .

Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres
Los "eternos cargadores", aunque vayan con las manos libres

El sobrepeso, problema de una gran parte de la población. Importante para la salud cuidar el peso, monitoreando y consumiendo alimentos saludables. Foto: Guillermo Granados/EL UNIVERSAL.

  1. Fuentes
  2. Hemeroteca EL UNIVERSAL
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