Con el inicio del año y el regreso a la rutina laboral y escolar, una duda se repite en miles de hogares: hasta cuándo es correcto dejar el Aunque el calendario marca que las fiestas decembrinas concluyeron el 31 de diciembre, la tradición religiosa y cultural indica que la temporada navideña se extiende varios días más, lo que explica por qué muchas familias mantienen aún sus decoraciones.

De acuerdo con estudios históricos y religiosos, tales como Encyclopaedia Britannica y el Vatican Historical Archive, el momento adecuado para retirar el árbol no depende del Año Nuevo, sino del significado de los llamados 12 Días de Navidad, una referencia que suele interpretarse de forma incorrecta y que tiene raíces profundas en la tradición cristiana europea.

Foto: Alex Haney. Unsplash
Foto: Alex Haney. Unsplash

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Los 12 Días de Navidad y el cierre tradicional de la temporada

Contrario a la creencia popular, los 12 Días de Navidad no comienzan antes del 25 de diciembre. Según la Encyclopaedia Britannica, este periodo inicia el mismo día de Navidad y concluye el 6 de enero, fecha conocida como la Epifanía. Esta celebración conmemora la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y representa, dentro del cristianismo, el cierre oficial del ciclo navideño.

Durante siglos, iglesias y comunidades esperaban hasta el Día de Reyes para retirar el árbol, las coronas y los adornos. De acuerdo con archivos litúrgicos del Vatican Historical Archive, quitar las decoraciones antes de la Epifanía se consideraba inapropiado, mientras que prolongarlas más allá de esa fecha rompía con el orden simbólico del calendario religioso.

Incluso, el folclore de algunas regiones europeas advertía que dejar las decoraciones después del 6 de enero podía atraer mala suerte, lo que reforzó la idea de que ese día marcaba el final definitivo de la Navidad.

El árbol de Navidad presenta el espíritu de la temporada. Foto: Freepik
El árbol de Navidad presenta el espíritu de la temporada. Foto: Freepik

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Entre la tradición, la seguridad y los hábitos modernos

Más allá del simbolismo, existen razones prácticas que influyen en la decisión de cuándo quitar el árbol. Según la National Fire Protection Association (NFPA), los árboles naturales que permanecen demasiado tiempo en interiores y sin riego adecuado pueden secarse, volverse quebradizos y representar un riesgo de incendio, especialmente cuando conservan series de luces eléctricas.

En contraste, los árboles artificiales ofrecen mayor flexibilidad y no implican riesgos similares, lo que permite extender su permanencia sin preocupaciones técnicas. Por ello, la decisión suele variar según el tipo de árbol y las condiciones del hogar.

En la práctica, los hábitos actuales se alejan de la tradición estricta. De acuerdo con un estudio de comportamiento del Pew Research Center, la mayoría de las personas retira las decoraciones durante la primera quincena de enero, motivadas por el regreso a la rutina y el deseo de iniciar el año con un entorno renovado.

Aun así, muchos hogares optan por conservar el árbol algunos días más por una razón sencilla: el bienestar emocional. En temporadas invernales largas o grises, las luces y adornos continúan aportando una sensación de calidez y continuidad tras las fiestas.

Al final, la fecha para quitar el árbol depende de la tradición que se siga, de la seguridad del hogar y de las preferencias personales. Ya sea el 6 de enero o algunos días después, la decisión sigue siendo una mezcla de historia, practicidad y emociones.

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