Es verdad, me he vuelto un amargado, mas no me parece una mala noticia; es el tiempo, el accidente, el teatro que uno no domina y en donde juega el papel de un actor improvisado.

El crítico tiene una enorme responsabilidad, y ésta consiste en supeditar nuestras mentiras a las suyas; ser más farsante que nosotros, y transformarse en el creador de falacias por antonomasia