La bomba lanzada por Scherer, la rebelión de Marx Arriaga, la rebelión contra la ley antinepotismo, el secuestro de mineros, enfrentamientos en cinco estados...

Al oficialismo no le importa la verdad. Tampoco le aflige el daño enorme que le está haciendo a toda una generación. No le duelen las muertes infantiles por sarampión, cáncer o por falta de medicamentos. Nos toca a las y los ciudadanos despertar.