La indiferencia de este gobierno la demuestran las drásticas reducciones y cancelaciones de programas y partidas presupuestales dirigidos a la protección y atención de la niñez mexicana.

Pareciera que Andrés Manuel sigue empeñado en cosechar agravios, resentimientos y ofensas hasta el último día de su presidencia. Nomás que el inmenso poder de la Presidencia se acaba en cuanto termina el sexenio.