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daniel.blumrosen@eluniversal.com.mx
Todo mejoraba en la vida del joven, pero cimbrado por la vida, Mario Mandzukic (Slavonski Brod, Croacia, 21 de mayo de 1986)... Hasta que ese importante detalle impidió que entrara a las fuerzas básicas del Stuttgart.
Fue entonces que volvieron los fantasmas a un chico que, en ese momento, no entendió por qué su familia huyó de la antigua Yugoslavia hacia Alemania.
Lo comprendió años después. Al igual que muchos de los hombres junto a los que mañana buscará el título mundial, el delantero de la Juventus es otra víctima de la Guerra de los Balcanes, esa que destrozó al que era su país durante la última década del siglo anterior.
Su familia salió de la entonces Yugoslavia y vivió en tierras germanas durante poco más de cinco años. Allí, desarrolló sus cualidades futbolísticas, por lo que su familia decidió inscribirlo en las inferiores del Stuttgart. El trámite nunca se completó porque el gobierno alemán les revocó el permiso de residencia, por lo que debieron volver a casa.
Golpe que no frenó los sueños de Mario, quien entró a las divisiones inferiores del Dínamo Zagreb, donde comenzó la carrera que hoy le tiene en el umbral de la gloria.
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