En poco más de una década, China logró construir un sistema de salud de escala inédita, según un comunicado estadístico sobre desarrollo de la salud de la Comisión de Salud, consolidando una red de más de un millón de instituciones médicas y alcanzando una densidad de 7.23 camas hospitalarias por cada 1,000 habitantes, una cifra que ya rivaliza con el promedio de la OCDE. Paralelamente, el seguro médico básico cubre de manera estable a más de 1,330 millones de personas, manteniendo una tasa de cobertura superior al 95% de la población. Se trata de una movilización de recursos sin precedentes, informó la Comisión Nacional de Salud, que transformó el sistema sanitario de una nación de 1,400 millones de personas, sentando las bases físicas y financieras del mayor sistema de protección sanitaria del mundo.
Este sistema opera bajo una clasificación jerárquica de tres niveles que determina la capacidad tecnológica y los flujos de pacientes. En la cúspide se encuentran los hospitales terciarios: 3,855 instituciones que concentran el poder médico del país, incluyendo 1,795 hospitales de élite. Por debajo, 12,294 hospitales secundarios atienden a nivel de distrito y condado, mientras que 13,287 hospitales primarios y cerca de un millón de centros de salud comunitarios y rurales forman la base de la pirámide.
Este modelo presenta diferenciadores operativos radicales frente a los sistemas de salud en Europa. La comisión del país asiático informa que en primer lugar, el flujo de pacientes en los hospitales que siguen absorbiendo la mayor parte de la demanda, aunque la política estatal de diagnóstico y tratamiento por niveles busca fortalecer la base. Esta concentración masiva, sumada a una densidad de médicos que aún se encuentra en proceso de expansión, obliga a comprimir la duración media de las consultas en los hospitales terciarios a apenas 5 minutos, priorizando la eficiencia resolutiva sobre la conversación prolongada.
En segundo lugar, el acceso a la tecnología de punta, que, a diferencia de los sistemas europeos, donde el acceso a tomografías o resonancias magnéticas se raciona frecuentemente mediante listas de espera, China ha garantizado equipos médicos de alta gama, concentrados estratégicamente en estos hospitales terciarios para ofrecer diagnósticos por imagen el mismo día de la consulta.
Sin embargo, este modelo de alta velocidad y concentración tecnológica enfrenta ahora su prueba de fuego más compleja: la transición demográfica. Según datos del Buró Nacional de Estadísticas de China, a finales de 2023, la población mayor de 60 años superó los 296 millones de personas (más del 21% del total), envejeciendo a un ritmo que ejerce presión sobre un sistema diseñado históricamente para resolver emergencias y atender grandes volúmenes de pacientes.
Ante este escenario, el plan rector "China Saludable 2030" busca invertir la pirámide sanitaria, desplazando el tratamiento de enfermedades hacia la gestión de la salud y la prevención. Para lograrlo, el Estado está impulsando una digitalización masiva. A finales de 2023, el país ya contaba con más de 3,300 hospitales por internet y plataformas de telemedicina, una red diseñada específicamente para absorber las consultas de seguimiento y la prescripción de medicamentos crónicos.
El verdadero desafío de la próxima década será adaptar la capacidad de movilización masiva a un cambio de paradigma, pasando de un sistema diseñado para resolver emergencias puntuales a uno capaz de acompañar durante décadas a una población que envejece.
Especialista en temas asiáticos
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