El ejercicio del poder ejecutivo muestra evolución sin estridencias ni distanciamiento innecesario. Durante su Segundo Informe de Gobierno y posteriores conferencias matutinas, la presidenta Claudia Sheinbaum desafió la tradicional inercia política del país. "Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos"; "se inventaron que hay una pugna interna".
Históricamente, el sistema político se fundamentó sobre el ritual del "rompimiento tajante". Durante la hegemonía priista, el sucesor estaba obligado a realizar un parricidio sucesorio simbólico —y ocasionalmente literal—; desde la ruptura de Cárdenas con Calles hasta el distanciamiento Zedillo-Salinas, el mandatario entrante "mataba" la sombra de su antecesor para poder gobernar. Con el panismo fue similar.
Ahora el escenario es distinto. Sheinbaum no recurre al rompimiento como fuente de legitimidad; procesa tensiones y demandas internas mediante el viraje operativo.
Esta segunda etapa —piso— del movimiento gobernante se define por la transición descrita por Max Weber en su libro Economía y sociedad (1922) como "rutinización del carisma", proceso en el cual la autoridad del líder originario se traslada a una estructura legal y racional.
El "viraje" no es ideológico, sino metodológico; el proyecto ya no descansa solo en voluntad política, sino en el rigor de la ciencia, fiscalización hacendaria y contundencia del dato duro.
Este nuevo rigor se manifiesta ante los cuestionamientos sobre investigaciones fiscales a personajes del entorno cercano de Andrés Manuel López Beltrán, como las publicadas en EL UNIVERSAL. Sheinbaum delimita el actuar del Estado: "Todo se investiga, no hay nada que no se investigue, pero tiene que basarse en evidencias científicas".
Esta determinación política converge con la necesidad de estabilidad macroeconómica caracterizada por un ahorro de 200 mil millones de pesos en el gasto corriente y una recaudación fiscal histórica de 6 billones 46 mil millones de pesos.
El rediseño estratégico impacta de manera directa el ámbito de la seguridad pública, donde el viraje se concentra en la inteligencia policial, fortalecimiento de la Guardia Nacional y atención a las causas estructurales del delito. El Informe destaca una reducción de 51% en homicidios dolosos.
La sincronía de este modelo de gobernanza se expande hacia los principales centros urbanos, encontrando eco constructivo en la gestión de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ilustrativa de la viabilidad de implementar políticas de pacificación con un enfoque de proximidad comunitaria y respaldo tecnológico.
El viraje describe un proceso de maduración institucional donde el Estado asume el imperio de la ley como mecanismo principal de inmunización reputacional, disipador de incertidumbre.
@guerrerochipres
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