Texto: Liza Luna

"En México somos a toda madre", dijo Miguel El Piojo Herrera en 2013, cuando la selección de Nueva Zelanda tenía miedo de jugar como visitante en suelo azteca. Se decía que nuestra afición era abusiva contra otras, pero el entonces entrenador de la escuadra mexicana lo desmintió.

"Recibimos a todos con los brazos abiertos y a nadie le llevamos serenata [para impedirle dormir]. No hacemos esas tarugadas, el fútbol lo jugamos en la cancha y en México se respeta mucho eso", comentó Herrera Aguirre hace 13 años.

Pero te fallamos, Piojo, te fallamos. Porque México sí hace esas "tarugadas"...

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Festejos en el Ángel de la Independencia durante el mundial Brasil 2014. Foto: Adrián Hernández/Archivo EL UNIVERSAL.
Festejos en el Ángel de la Independencia durante el mundial Brasil 2014. Foto: Adrián Hernández/Archivo EL UNIVERSAL.

La noche del 29 de junio de 2026, un buen número de aficionados mexicanos pensaron que sería buena idea rodear el hotel donde descansaban los seleccionados de Ecuador, previo al partido de 16avos que tendrían con nuestra escuadra.

Desde sus habitaciones, los ecuatorianos debieron escuchar las rechiflas, claxonazos, gritos, canciones y mentadas de madre que los mexicanos lanzaron en su honor.

Tal acción de mantener despiertos a los rivales para mermar su desempeño desentona con la amistosa actitud que México presume como anfitrión del mundial, pues sí recibe a los equipos internacionales con bombo, platillo y mariachi, pero como gesto de bienvenida y en horas menos tempestivas, no con hostilidad.

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Desde el siglo pasado, es común que las aficiones se postren ante las ventanas de hotel de sus equipos y lleven algún jolgorio musical para demostrar su aprecio y respaldo, pero también se hizo habitual llevar escándalo y desorden ante los centros de descanso del rival para impedirle pegar ojo.

La afición mexicana suele ser muy amistosa con otros fanáticos internacionales, pero también abusiva con facciones contrarias. Foto: ESPECIAL.
La afición mexicana suele ser muy amistosa con otros fanáticos internacionales, pero también abusiva con facciones contrarias. Foto: ESPECIAL.

Honduras y El Salvador, las aficiones que más castigan a México

La travesura de mantener despierto al rival en la noche previa al partido se aplica desde hace mucho tiempo. Nuestra evidencia más antigua se remonta al mundial de 1970 en nuestro país, cuando EL UNIVERSAL advirtió a los aficionados que las "serenatas están prohibidas, ya sean de buena fe u organizadas por el enemigo para escamotear unas horas de sueño".

La Selección Mexicana conoce bien esa técnica de las “serenatas futbolísticas”, pues tiene contrincantes que la usan en su contra; reciben a nuestro equipo con rechazo, desorden y rechiflas para impedir que se sienta cómodo en suelo extraño.

Las aficiones que más azotan a nuestra selección con gritos y silbidos a medianoche son las de Honduras y El Salvador, que desde hace décadas implementaron su sistema de distracción. Otros son Costa Rica y Guatemala, aunque con menos hostilidad.

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Uno de los momentos más tensos en este duelo de serenatas ocurrió en mayo de 1993, cuando México visitó a Honduras como parte de la eliminación de CONCACAF y previo al mundial Los Ángeles 1994. Aquella vez, apenas pisaron los mexicanos el aeropuerto, aficionados hondureños los recibieron con miradas molestas, gritos, insultos, objetos voladores e incesantes serenatas nocturnas.

Encuentro Honduras vs. México durante la Copa Oro 2017, en Honduras. Foto: Moisés Castillo/AP.
Encuentro Honduras vs. México durante la Copa Oro 2017, en Honduras. Foto: Moisés Castillo/AP.

Según recordó en 2015 el mediocampista Miguel España, el entonces entrenador de la escuadra azteca, Miguel Mejía Barón, decidió cambiar de hotel a los jugadores y "[los auxiliares técnicos] se quedaron a ser vistos para que los hondureños creyeran que todos estábamos ahí, mientras nosotros dormíamos tranquilamente en otro lugar". El partido del 2 de mayo del 93 terminó 1 a 4, favor México.

Otro ejemplo de hostilidad con serenata se vivió en junio de 1997, cuando México y El Salvador se enfrentaron en fecha CONCACAF previo al mundial Francia 98.

La afición salvadoreña no tuvo tapujos en mostrar su desprecio por el equipo mexicano y desde días antes del encuentro, se dijo que los partidos con la escuadra azteca eran “rivalidad de la muerte”, según se leyó en EL UNIVERSAL.

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Incluso los mismos medios de comunicación en El Salvador incendiaron más los ánimos y entonaron la frase “todos contra México”. Cientos de aficionados se juntaron afuera del hotel donde dormía la Selección Mexicana y se dejaron ir con el escándalo.

Pero eso no logró inclinar la balanza para el equipo local y México ganó por la mínima diferencia 1 a 0; entre eso y una falta no marcada en el área chica dejó enfurecida a la afición salvadoreña, y su rechazo frente a nuestra selección sólo creció.

Encuentro México vs. El Salvador, en las eliminatorias hacia Brasil 2014. Foto: Ramón Romero/Archivo EL UNIVERSAL.
Encuentro México vs. El Salvador, en las eliminatorias hacia Brasil 2014. Foto: Ramón Romero/Archivo EL UNIVERSAL.

México se hace el fuerte y también lleva serenatas

Pareciera que esa travesura de la serenata no surte efecto en la escuadra nacional, pues como buenos mexicanos pueden dormir donde sea. Las derrotas que se tuvieron frente a esos equipos se deben a que ellos fueron superiores en el campo, no a que sus aficionados pusieron música a un volumen ensordecedor la noche previa.

Para muestra está lo que comentó en junio del 2012 el entonces entrenador de la Selección Mexicana, José Manuel de la Torre, previo a un juego contra El Salvador. El director técnico desestimó el impacto de las serenatas futbolísticas sobre sus jugadores, pues "es parte del juego, nos arrullarán de alguna manera”.

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“Yo no lo veo tan hostil, las reacciones de la gente son así; es normal que apoyen a su selección y nos hemos preparado para no poner pretextos [si perdemos]", comentó con seguridad De la Torre. No significa que la serenata por parte de las aficiones sea bienvenida, sólo que no es tan dañina como pensarían.

Afición mexicana durante el mundial Brasil 2014. Algunas selecciones hacen peticiones especiales a los hoteles donde se hospedan para no perturbar su descanso, como instalar aire acondicionado silencioso, cortinas que bloqueen la luz y nada de irrupciones en sus pasillos. Foto: Leo Morales/Archivo EL UNIVERSAL.
Afición mexicana durante el mundial Brasil 2014. Algunas selecciones hacen peticiones especiales a los hoteles donde se hospedan para no perturbar su descanso, como instalar aire acondicionado silencioso, cortinas que bloqueen la luz y nada de irrupciones en sus pasillos. Foto: Leo Morales/Archivo EL UNIVERSAL.

Y México tampoco es inocente, como ya se vio con el partido frente a Ecuador en 2026 y también en el mundial Brasil 2014, cuando la afición azteca recurrió a esa misma travesura contra Croacia. La música, el coro “no van a dormir, no van a dormir” y los gritos de "¡Ehhhhh, p--!" resonaron en Recife durante la noche del 22 de junio.

Al día siguiente, nuestra selección ganó 3 goles a 1, pero no hay prueba de que se debiera a un posible desvelo de los croatas.

Estas demostraciones poco deportivas no desaparecerán, pues mientras no se cometan delitos a las afueras de los hoteles, las aficiones contrarias podrán llevar serenata, gritar y chiflar todo lo que gusten para mantener despiertos a sus rivales.

Cuando una afición da “serenata” a sus rivales, no suele haber una detención por parte de autoridades; mientras no se irrumpa en el hotel o se cometan delitos, los fanáticos pueden molestar a la selección contraria. Foto: Víctor Rojas/EL UNIVERSAL.
Cuando una afición da “serenata” a sus rivales, no suele haber una detención por parte de autoridades; mientras no se irrumpa en el hotel o se cometan delitos, los fanáticos pueden molestar a la selección contraria. Foto: Víctor Rojas/EL UNIVERSAL.
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  • Hemeroteca EL UNIVERSAL

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