Texto: Liza Luna
Hace 40 años, el estadio Neza 86 selló su legado como sede mundialista durante la Copa de Fútbol 1986. Construido entre pobreza y rezago urbano, este recinto deportivo se esmeró por albergar un pedazo de la máxima fiesta futbolística.
El inmueble mexiquense brilló como escenario del “Grupo de la Muerte” hace cuatro décadas, dejando dignas memorias para los aficionados del deporte de las patadas.
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Mochilazo en el Tiempo entrevistó al rector de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl, el doctor Agustín Jehú Covarrubias Sotelo, para conocer las actuales condiciones del recinto deportivo y cómo el próximo mundial en México hizo recordar el Neza 86.

Neza quería ser sede mundialista
El 20 de mayo de 1983, la FIFA dio un voto de confianza a México y lo designó como sede de la Copa Mundial de Fútbol 1986, tras la sorpresiva renuncia de Colombia. El júbilo entre los mexicanos amantes del balompié se hizo notar, con el deseo de que sus ciudades y estadios locales fueran escenario mundialista.
Al día siguiente del anuncio de la FIFA, EL UNIVERSAL aseguró que “en Neza, piden que su estadio sea una subsede del mundial”. Desde 1981, el municipio mexiquense tenía su recinto deportivo, capaz de albergar partidos profesionales y no tan lejos del D.F.
Para el 18 de octubre del 83 y con intención de posicionar al recinto mexiquense como buena opción para el mundial, las autoridades municipales informaron sobre “planes ambiciosos y formales para mejorar la zona donde está el estadio José López Portillo”.
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Aunque también debían ser realistas, pues el recinto JLP sólo podría albergar enfrentamientos menores: su cupo de 35 mil personas no le hacía competencia al Estadio Azteca, que con su entonces capacidad de 119 mil asistentes le sacaba 3.2 veces el tamaño.

Como el municipio carecía de urbanización en la mayoría de sus colonias, las autoridades propusieron la construcción de una zona comercial, club deportivo y una nueva unidad habitacional en los alrededores del Estadio JLP a fin de cambiar su imagen y hacerla más agradable para los organizadores de la Copa del Mundo.
Para el 6 de diciembre de 1983, la representación mexicana ante la FIFA presentó los 11 estadios que podrían cumplir sus requerimientos: el Azteca y el México 68 (conocido como el Olímpico Universitario) en la Ciudad de México; el Estadio Jalisco y 3 de Marzo en tierras jaliscienses; Estadio Universitario y el Tecnológico, en Monterrey.
También se enlistó el Nou Camp de Guanajuato; Cuauhtémoc de Puebla; la Bombonera de Toluca; el Estadio Tamaulipas (que no continuó como sede y lo reemplazó el Estadio Irapuato); y el José López Portillo del Estado de México.
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Dado que el recinto en Nezahualcóyotl logró posicionarse como sede mundialista, a finales de 1984 cambió su nombre a Estadio Neza 86 y se convirtió en la máxima prioridad del gobierno municipal. Así lo indicó EL UNIVERSAL el 17 de diciembre del 85, pues “los problemas fundamentales de la población han sido dejados en segundo término, al destinar la mayor parte de los recursos económicos a preparar el Mundial”.


De acuerdo con este diario, el ayuntamiento gastó más de 620 millones de pesos en el Neza 86 “y en el embellecimiento del área [cercana al estadio] para ocultar la miseria y marginación”, a través de la pavimentación de 16 colonias aledañas y la construcción de bardas que cubrieran las sencillas y vulnerables casas del municipio.
Al estadio se le agregaron “enlaces de comunicación vía microondas, sala de prensa para 185 personas, otra más para entrevistas, una tribuna para periodistas internacionales con 400 lugares; palco de honor para 100 personas, amplios vestidores con gimnasio y un enorme espacio de estacionamiento”.
Tanta fanfarria e inversión resultaron excesivas tras saberse que el estadio sólo albergaría la mitad de los enfrentamientos del Grupo E en Fase de Grupos, es decir, tres partidos y nada más. A pesar de ello, habitantes y gobierno no se desanimaron.
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En su edición del 11 de abril de 1986, EL UNIVERSAL publicó el artículo “Neza, orgullo y dignidad ante el Mundial”, donde las autoridades garantizaron planes de seguridad, reforestación y limpieza para la Copa de Fútbol. También se aseguró que 98% de los habitantes disponía de agua potable y alcantarillado, y que 50% de las calles tenían pavimento, a fin de desmentir que los fondos públicos eran sólo para el estadio.
Para el 25 de abril se realizó la entrega del Estadio Neza 86 al Comité Organizador del Campeonato Mundial de Fútbol, siendo el tercer recinto en quedar listo para la justa, por detrás del Estadio Cuauhtémoc y el Corregidora.
El presidente del comité, Guillermo Cañedo, aseguró que la preparación del Neza 86 fue un “esfuerzo mayúsculo del gobierno del estado, del municipio de Nezahualcóyotl y de la comunidad, [lo que] hizo posible que se entregaran unas instalaciones que superan en mucho lo solicitado y que serán motivo de orgullo para los mexiquenses”.
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El entonces alcalde, José Lucio Ramírez Ornelas, aseguró que los partidos en el Estadio Neza 86 eran una “gran oportunidad para mostrar a México y al mundo lo bueno que es Neza y su gente, siempre dispuesta a cooperar para hacer de esta ciudad un recinto amigable y digno del honor que se le confirió como sede del Mundial”.

En su edición del 31 de mayo del 86, EL UNIVERSAL denunció la “represión policiaca [ejercida en Nezahualcóyotl] para ‘limpiar’ la ciudad, con la Operación Presencia que facultó a la policía para detener a todo aquel que considere ‘sospechoso’. [...] No sólo calles de tierra y lodo podrán admirar los visitantes extranjeros [que visiten el Neza 86], sino también a cientos de jóvenes completamente rapados”, se leyó.
Según informes de este diario, entre las medidas municipales de seguridad estuvo un arbitrario toque de queda a partir de las 9 de la noche, junto con la realización de razzias en los vecindarios más pobres. Su objetivo: atrapar a jóvenes que pertenecieran a pandillas o bandas y raparlos para poder identificarlos con rapidez, como en “un verdadero campo de concentración”.
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“Los ‘chavos banda’ están siendo detenidos y rapados por la policía para identificarlos como ‘delincuentes o terroristas’ e inmediatamente ser apañados en caso de bronca [durante los enfrentamientos mundialistas]”, indicó este diario. Esa fue la preparación del municipio mexiquense para la Copa del Mundo.

El “Grupo de la Muerte” pateó en el Estadio Neza 86
Puede que la decepción o inconformidad inundara a algunos mexiquenses tras los preparativos mundialistas en sus vecindarios, pero la suerte fue benévola con su estadio llevar al apodado “Grupo de la Muerte” a su cancha.
El Grupo E para el Mundial 1986 se formó con cuatro selecciones muy poderosas: la dos veces campeona, Uruguay; Dinamarca, en su primera y prometedora presentación en Copa del Mundo; Alemania Federal y Escocia. Expertos en fútbol aseguraron que de este “Grupo de la Muerte” podría salir el próximo campeón mundial de 1986.
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La primera jornada mundialista en Nezahualcóyotl se vivió el 4 de junio de 1986, con el partido Dinamarca vs. Escocia. EL UNIVERSAL informó que el Estadio Neza 86 recibió la Copa del Mundo con 22 mil aficionados en sus gradas y una “verdadera algarabía”.

Pero a las afueras del estadio, “la ‘nueva Neza’ mostró a los visitantes sus calles llenas de lodo, de pobreza, de ese inocultable reflejo de una realidad social”, según palabras del reportero de esta casa editorial, Fidel Samaniego Reyes.
El también cronista entrevistó a una mexicana “de familia bien” que asistió al estadio y quedó horrorizada con la pobreza del municipio. La privilegiada joven declaró “¿qué impresión vamos a dar, a quién se le ocurriría hacer los juegos hasta acá?”.
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Algunos nezahualcoyotlenses se consolaron con “caminar de un lado a otro [en la explanada del recinto], pidiendo autógrafos a los visitantes, imaginando la fiesta, varios de ellos intentando entrar [a la fuerza]”, describió Samaniego Reyes.

Sobre el partido, Dinamarca obtuvo la victoria con la mínima ventaja de 1 a 0 sobre Escocia, con gol de Preben Elkjaer. Ambas selecciones desplegaron un “fútbol moderno, rápido y fluido por los extremos”, aunque en ocasiones se hizo presente la rudeza y brusquedad, dando un total de 19 faltas.
Tras la conclusión del partido, la fiesta se trasladó a la explanada del Palacio Municipal, “donde los fanáticos [mexicanos] se volcaron a celebrar el acontecimiento que por primera vez se da en su municipio, como si se tratara del triunfo de México”.
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El segundo encuentro mundialista en Neza fue el 8 de junio, Dinamarca vs. Uruguay. Este partido resultó ser el más dramático, pues la selección europea propinó una goliza a sus contrincantes sudamericanos, con marcador 6 a 1.

Tres de los goles daneses fueron obra de Soren Lerby, Michael Laudrup, Jesper Olsen, con otras tres anotaciones del entonces goleador del mundial, Preben Elkjaer; el punto uruguayo fue de Enzo Francescolli, por penal. Con esa segunda victoria, Dinamarca aseguró su pase a Octavos de Final como líder del temido “Grupo de la Muerte”.
Ante la cantidad de goles propinados por Dinamarca, medios uruguayos describieron el duelo en el Neza 86 como “una catástrofe [...], [los jugadores de Uruguay] quedaron humillados por la aplastante derrota”.
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Según se leyó en EL UNIVERSAL, esta contundente victoria posicionó a los daneses como la "selección más seria aspirante a obtener el título de la XIII edición de la Copa del Mundo” y puso en una difícil situación a los uruguayos.


El cierre mundialista decepcionó
El sueño mundialista de Nezahualcóyotl terminó el 13 de junio de 1986, con el partido Uruguay vs. Escocia. Unos 25 mil aficionados se dieron cita para ese último encuentro y resultó ser el más decepcionante.
La mayor polémica del partido surgió apenas 50 segundos después del silbatazo inicial, cuando el árbitro francés, Joel Quiniou, expulsó al uruguayo José Batista por faulear a Gordon Strachan. Es la tarjeta roja más rápida vista en una Copa del Mundo.
Cuando llegó el medio tiempo, algunos uruguayos se acercaron a Quiniou para “reclamarle sus drásticas decisiones”. Por temor a que la discusión desatara golpes y patadas, más de 20 policías escoltaron por separado a jugadores y árbitros.
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El segundo tiempo aumentó la tensión. Hubo un solo gol durante el partido, marcado por Paul Sturrock para Escocia, pero fue inválido por estar en posición adelantada.

Momento en que Quiniou saca la tarjeta roja contra Batista. Fuente: YouTube.

Según se leyó en este diario, “en los últimos 15 minutos del encuentro, Uruguay no se arriesgó más e hizo tiempo deliberadamente y rompía cuanto avance lograba su adversario; gracias a ello logró la clasificación”, con un empate 0 a 0.
El silbatazo final dio por concluidas las obligaciones mundialistas del Neza 86. Muchos asistentes salieron melancólicos y decepcionados, y según relató EL UNIVERSAL, hasta “silbaron y abuchearon, en señal de repudio, a los dos equipos que se mostraron aferrados en desarrollar un juego deslucido y carente de espectacularidad”.
En su edición del 18 de junio de 1986, EL UNIVERSAL aseguró que el recinto mexiquense destacó por su “hospitalidad y el entusiasmo de la población. Pueblo y autoridades acogieron con júbilo y serenidad el compromiso [mundialista]”.
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Según afirmó el gobierno local, su interés para que Nezahualcóyotl fuera sede del mundial era “revitalizar el ánimo de la comunidad”, meta que consideraron cumplida.


Con museo itinerante se celebra el recuerdo mundialista en Neza
Hoy en día, la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl es la encargada del Neza 86, que ahora acompaña las actividades deportivas del estudiantado. Su cupo se redujo a 20 mil personas, con la zona norte de gradas inhabilitada por daño estructural.
En entrevista para EL UNIVERSAL, el actual rector de la UTN, doctor Agustín Jehú Covarrubias Sotelo, aseguró que “el impacto del Neza 86 en la comunidad es mucho”.
“Los habitantes de Ciudad Nezahualcóyotl siempre han tenido interés [por el Neza 86] y un fuerte latido por el fútbol. Hoy por hoy, nuestros amigos del Consejo Empresarial permitieron que vengan muchas personas a visitar el estadio, que se abrieran las puertas para toda la gente que quisiera entrar y tomarse una foto”, comentó el rector.
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Como parte de las actividades por el Mundial 2026, el recinto mexiquense se convertirá en centro de convivencia y tendrá su propio museo itinerante, con fotografías y recuerdos de cuando brilló como sede mundialista hace 40 años.
Esta actividad se organiza con apoyo de la universidad y autoridades municipales, ubicándose “a la entrada de este precioso estadio, para que la gente pueda entrar y ver las condiciones en las que se encuentra el Neza 86”, sostuvo Covarrubias Sotelo.
Ante la posibilidad de que un equipo profesional regrese a esta cancha, el rector fue claro: “esas actividades tendrán que ser en otro momento, no ahorita. Un equipo de fútbol necesita recurso económico para sus actividades y un aforo mínimo para solventar gastos económicos y el hecho de que nosotros tengamos aquí situaciones de protección civil [con aforo limitado] implica que eso lo veamos más a futuro”.
Puede que aquel recinto mexiquense para 35 mil personas no pudiera equipararse con otros colosos que albergaron partidos mundialistas en 1986, pero el Estadio Neza 86 cumplió el sueño de muchos, llevando la máxima fiesta futbolística a su municipio y demostrando que sus habitantes podían ser grandes huéspedes internacionales.
- Fuentes:
- Hemeroteca EL UNIVERSAL
- Entrevista con el doctor Agustín Jehú Covarrubias Sotelo, rector de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl.






