Texto: Liza Luna

La vigésima tercera Copa del Mundo llega a su fin. Con su realización, se confirmaron dos cosas importantes para nuestro país: México es la primera nación en ser tres veces anfitriona de un mundial y que los mexicanos jamás decepcionamos con nuestros alocados festejos durante una justa de fútbol.

Hicimos volar (literal) a nuestros visitantes y conciudadanos, nos dimos inocentes “besos de tres” y pusimos en palabras la incesante esperanza del ¿y si sí?.

Las imágenes de este mundial 2026 permanecerán en nuestra memoria siempre, pero en este queremos demostrar que México siempre luce así cuando alberga una Copa de Fútbol: alegre, irreverente, destrampado y único.

Hace 40 años, durante el mundial México 86, el entonces Distrito Federal pasó por intensas lluvias e inundaciones, como las que vimos nosotros este año. También se rodeó de pantallas gigantes para que la celebración futbolera no se quedara en casa... y también tuvo problemas con el consumo de alcohol en las calles.

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Se escucharon gritos de "¡Viva México, c*brones!" en 1986, tal como se oyeron durante nuestras noches de euforia en este 2026. Y también existió una versión parecida al ¿y si sí?, que solía decir "ayer ratones, hoy campeones".

México celebra como nunca cuando tiene un mundial en sus estadios y así se vio hace 40 años.

El mundial 2026 rompió un récord de asistencia a una celebración en el Ángel de la Independencia, alcanzando un millón 400 mil aficionados tras la victoria contra Ecuador, el 30 de junio. En 1986, los números alcanzaron el millón de fanáticos. Foto: Valente Rosas/EL UNIVERSAL.
El mundial 2026 rompió un récord de asistencia a una celebración en el Ángel de la Independencia, alcanzando un millón 400 mil aficionados tras la victoria contra Ecuador, el 30 de junio. En 1986, los números alcanzaron el millón de fanáticos. Foto: Valente Rosas/EL UNIVERSAL.
Jóvenes capitalinos durante la tarde del 31 de mayo de 1986, día de la inauguración del Mundial 1986 en México. Entre las noches de festejo mundialista, se podía ver a hombres en finos trajes, jóvenes en ropas deshilachadas y a adolescentes en su uniforme escolar, todos juntos reconociendo el desempeño de la selección nacional. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Jóvenes capitalinos durante la tarde del 31 de mayo de 1986, día de la inauguración del Mundial 1986 en México. Entre las noches de festejo mundialista, se podía ver a hombres en finos trajes, jóvenes en ropas deshilachadas y a adolescentes en su uniforme escolar, todos juntos reconociendo el desempeño de la selección nacional. Foto: Archivo EL UNIVERSAL

Con cinco partidos de la selección, la ciudad se llenó de euforia

La Selección Mexicana tuvo cinco participaciones durante el mundial de 1986, alcanzando los Cuartos de Final. Después de cada partido, la capital cerró sus principales avenidas para que miles de aficionados celebraran a la escuadra nacional.

La ocasión más destrampada y dañina de esos festejos se vio la noche del 3 de junio de 1986, luego de que México derrotara a Bélgica 2 a 1. Al menos un millón de capitalinos salieron a las calles a celebrar, divididos entre Reforma y Centro Histórico.

Los festejos de esa noche se extralimitaron y dejaron severos daños en el Ángel de la Independencia, al grado de tener que cerrarlo y restaurarlo durante varios meses. Se contabilizaron al menos 100 lesionados, muchos por cortaduras de botella, golpes, atropellados y descalabrados.

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Para cuando México empató con Paraguay 1 a 1, el 7 de junio del 86, la afición mexicana estaba bajo advertencia: si había otro descontrol por el mundial, la ley se les echaría encima.

Los 20 mil aficionados que salieron a las calles cuidaron más sus modos para festejar, pero no faltaron los desubicados que aprovecharon el momento para secuestrar camiones y destrozarlos por pura locura; 400 de ellos se enfrentaron al juez cívico.

En la imagen, un grupo de jóvenes intenta incluir a un policía a sus festejos por la victoria mexicana sobre Bulgaria, el 15 de junio de 1986, en Reforma. Las fuerzas del orden no sólo procuraron la seguridad de aficionados y de monumentos, también promovieron la sana diversión regalando banderines o gorros. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
En la imagen, un grupo de jóvenes intenta incluir a un policía a sus festejos por la victoria mexicana sobre Bulgaria, el 15 de junio de 1986, en Reforma. Las fuerzas del orden no sólo procuraron la seguridad de aficionados y de monumentos, también promovieron la sana diversión regalando banderines o gorros. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Un vehículo adornado con sombrero de palma y bigote avanza por Av. Juárez, luego de la victoria de México sobre Bélgica, el 3 de junio de 1986. Los coches fueron protagonistas de los alegres festejos mundialistas en la Ciudad de México hace 40 años. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Un vehículo adornado con sombrero de palma y bigote avanza por Av. Juárez, luego de la victoria de México sobre Bélgica, el 3 de junio de 1986. Los coches fueron protagonistas de los alegres festejos mundialistas en la Ciudad de México hace 40 años. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Llegó el México vs. Irak, el 11 de junio de 1986, y con una victoria 1 a 0, nuestra selección aseguró el pase a Octavos de Final. Unos 10 mil aficionados acudieron a los llamados “sitios de sana diversión” para divertirse con los espectáculos que el DF puso a su disposición, mientras que unos mil capitalinos terminaron detenidos por querer pasarse de listos y realizar saqueos, más secuestro de camiones o destrozos.

La máxima alegría mundialista se vivió el 15 de junio de 1986, cuando la mejor palabra para describir a la Ciudad de México era “manicomio”. México ganó a Bulgaria 2 a 1 y resultó ser su mejor partido durante la Copa del Mundo.

Siendo un cómodo domingo y también Día del Padre, la fiesta mundialista de aquel 15 de junio se sintió más familiar. Reporteros de EL UNIVERSAL alcanzaron a ver a “amas de casa que utilizaron los utensilios de cocina para improvisar tambores y hacer ruido de júbilo", acompañando a sus hijos y esposos en una vuelta triunfal por la capital.

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"Nadie quiso quedarse en sus casas, todos salieron y participaron, subieron a las copas de los árboles y a los postes de alumbrado", se leyó en este diario. Resultó la mejor jornada de festejos durante el mundial de 1986, con sólo 24 detenidos y 324 lesionados de baja gravedad.

Los festejos tras el encuentro México vs. Bélgica del 3 de junio de 1986 se salieron de control. La mayor concentración de fanáticos y problemas se vio alrededor del Ángel de la Independencia, sitio obligado para celebrar victorias futbolísticas. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Los festejos tras el encuentro México vs. Bélgica del 3 de junio de 1986 se salieron de control. La mayor concentración de fanáticos y problemas se vio alrededor del Ángel de la Independencia, sitio obligado para celebrar victorias futbolísticas. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Festejos de aficionados mexicanos tras el encuentro de la selección nacional contra Paraguay, el 7 de junio de 1986. Dada la efusividad de las celebraciones, las autoridades pusieron "sitios de sana diversión". Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Festejos de aficionados mexicanos tras el encuentro de la selección nacional contra Paraguay, el 7 de junio de 1986. Dada la efusividad de las celebraciones, las autoridades pusieron "sitios de sana diversión". Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Dentro de las celebraciones de 1986, algunos capitalinos decoraron sus coches con temática mundialista. En la imagen, un vehículo luce en su cofre la bandera nacional junto con Pique, mascota del México 86. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Dentro de las celebraciones de 1986, algunos capitalinos decoraron sus coches con temática mundialista. En la imagen, un vehículo luce en su cofre la bandera nacional junto con Pique, mascota del México 86. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

¡¿Por qué tuvo que llegar el 21 de junio de 1986?! Los capitalinos de hace 40 años estaban listos para tomar sus coches, sus matracas, sus bigotazos tipo Pique y salir a celebrar luego de ganarle a Alemania Federal, pero no pasó.

México quedó fuera del mundial en Cuartos de Final y el DF apenas alcanzó a ver a 10 mil personas recorriendo sus calles con un ánimo de luto y resignación. Según nuestras páginas, sí sonaron algunos gritos de “¡Viva México!”, junto con algún claxon que intentó poner ambiente en las avenidas, pero la celebración se tiñó de tristeza.

Tras cinco partidos en la Copa de Fútbol 1986, el saldo final de los festejos incluyó “apachurrados, heridos, desaparecidos, crudos y bolseados; también hubo robos, colisiones, pleitos y violaciones", según se leyó en EL UNIVERSAL. Así terminó el sueño mundialista para el DF, sin medias tintas.

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Los platos rotos también los pagaron las pobres plantas de Paseo de la Reforma y Centro Histórico. El mismo panorama de hace unos días también se vio hace cuatro décadas, pues buena parte de la decoración natural de la ciudad terminó pisoteada y destruida por los festejos del mundial.

EL UNIVERSAL estimó la destrucción de 26 mil plantas y 4 mil 500 metros cuadrados de jardines. Para evitar más gastos y estar seguros de que las nuevas habitantes de Reforma sobrevivirían, se decidió volver a plantarlas hasta concluir la Copa de Fútbol.

Celebración en el Ángel de la Independencia tras la victoria de México sobre Bélgica. La noche del 3 de junio de 1986 terminó con varios destrozos en el monumento de Reforma, muchos “aficionados” disfrazaron sus malas intenciones con festejos y cometieron saqueos, robos a transeúntes, secuestro y quema de vehículos, así como destrozos a negocios o monumentos. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Celebración en el Ángel de la Independencia tras la victoria de México sobre Bélgica. La noche del 3 de junio de 1986 terminó con varios destrozos en el monumento de Reforma, muchos “aficionados” disfrazaron sus malas intenciones con festejos y cometieron saqueos, robos a transeúntes, secuestro y quema de vehículos, así como destrozos a negocios o monumentos. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Aficionados celebrando en el Zócalo, luego de la victoria de México sobre Bulgaria. Durante el mundial de 1986, era común que los fanáticos se subieran a cofres o toldos de sus coches para festejar a la escuadra mexicana. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Aficionados celebrando en el Zócalo, luego de la victoria de México sobre Bulgaria. Durante el mundial de 1986, era común que los fanáticos se subieran a cofres o toldos de sus coches para festejar a la escuadra mexicana. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Para formar parte de las celebraciones mundialistas, algunos aficionados se lucieron con sus propias creaciones, como este Pique de papel maché. Este camión de carga se atiborró de fanáticos para desfilar por Paseo de la Reforma, luego del partido México vs. Bulgaria. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Para formar parte de las celebraciones mundialistas, algunos aficionados se lucieron con sus propias creaciones, como este Pique de papel maché. Este camión de carga se atiborró de fanáticos para desfilar por Paseo de la Reforma, luego del partido México vs. Bulgaria. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Los coches, grandes protagonistas de 1986

Cada celebración mundialista en México debe destacarse por algo. Este año fueron los juegos de “quiere volar, quiere volar”, pero en 1986 fueron los arriesgados festejos de decenas de capitalinos arriba de los coches, mientras desfilaban por la capital.

El acervo fotográfico de EL UNIVERSAL tiene numerosas fotografías de aficionados arriba del toldo o cofre de alguna camioneta o de algún vocho. Mujeres, niños y hombres se trepaban al vehículo de algún conocido o desconocido y ponían el ambiente en Paseo de la Reforma, Insurgentes, Centro Histórico o Calzada de Tlalpan.

Los pobres camiones de la Ruta-100 también recibían en su techo a decenas de jóvenes, alegres y saltarines porque la Selección Mexicana lucía fuerte en el mundial de hace 40 años.

También se tiene evidencia de los grandes disfraces y decoraciones que los capitalinos hicieron para sus vehículos. Bigotes, sombreros, banderas y mucha actitud mundialista lucieron en algunos coches, que con cada juego de la selección salían a las calles haciendo sonar su claxon.

En este 2026, se cerró la circulación vehicular en las principales avenidas capitalinas, pero hace cuatro décadas, los coches eran participantes estelares de la euforia por el mundial. Eran escenario para los gritos y porras de los aficionados, o lucían grandes decorados que hacían sonreír a los asistentes.

La Ciudad de México se alegra cuando hay un mundial y más cuando resulta anfitriona. La vigésima tercera edición de la Copa del Mundo generó recuerdos nuevos para esta vigorosa capital, que ya tienen su lugar de honor junto a los grandes momentos vistos décadas atrás.

Durante el mundial de 2026, México estableció una costumbre mundialista: el “quiere volar, quiere volar”, que implicó lanzar por los aires a cualquier persona que se deje. Corresponsales, niños, extranjeros, todos volaron durante los festejos en la capital. Foto: Valente Rosas/EL UNIVERSAL.
Durante el mundial de 2026, México estableció una costumbre mundialista: el “quiere volar, quiere volar”, que implicó lanzar por los aires a cualquier persona que se deje. Corresponsales, niños, extranjeros, todos volaron durante los festejos en la capital. Foto: Valente Rosas/EL UNIVERSAL.
Festejos en el Ángel de la Independencia tras el partido México vs. Corea del Sur, el 18 de junio de 2026. Al igual que hace 40 años, niños y adultos se reunieron en las principales avenidas capitalinas para celebrar a su selección... y dejar toneladas de basura a su paso. Foto: Gabriel Pano/EL UNIVERSAL.
Festejos en el Ángel de la Independencia tras el partido México vs. Corea del Sur, el 18 de junio de 2026. Al igual que hace 40 años, niños y adultos se reunieron en las principales avenidas capitalinas para celebrar a su selección... y dejar toneladas de basura a su paso. Foto: Gabriel Pano/EL UNIVERSAL.
Un solitario coche con algunos fanáticos en su toldo recorrió las calles capitalinas luego de la derrota de México ante Alemania Federal, el 21 de junio de 1986. A pesar de quedar eliminados tras ese partido, algunos defeños no desaprovecharon su última oportunidad de festejar. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Un solitario coche con algunos fanáticos en su toldo recorrió las calles capitalinas luego de la derrota de México ante Alemania Federal, el 21 de junio de 1986. A pesar de quedar eliminados tras ese partido, algunos defeños no desaprovecharon su última oportunidad de festejar. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

Fuentes:

Hemeroteca EL UNIVERSAL

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