No sabemos quién será. Podría estar estudiando hoy en Mérida, Oaxaca, Monterrey, Guadalajara, Tijuana o cualquier otra ciudad del país. Quizá tiene excelentes calificaciones, grandes ideas y sueños enormes. Tal vez nunca ha considerado estudiar en Harvard porque, antes siquiera de preguntarse si podría ser admitido, ya asumió que una oportunidad así está demasiado lejos.
Hace algunas semanas escribí en este mismo espacio una pregunta que para mí tiene un significado especial: ¿Y si sí México? ¿Y si sí Harvard?
Hoy quisiera agregar otra: ¿Qué tenemos que hacer nosotros para que ese “sí” sea posible?
Porque el talento mexicano no está concentrado en unas cuantas ciudades. Está por todas partes.
Las oportunidades, las redes y muchas de las puertas que pueden cambiar una trayectoria, todavía no. Por eso este año decidimos llevar Momento Mexicano 2026 al sur.
El 17 y 18 de septiembre, la conferencia anual del Club Harvard de México celebrará su quinta edición y, por primera vez, lo hará en el sureste del país, teniendo como sede a la Universidad Anáhuac Mayab, en Mérida, Yucatán.
La llamamos MUUK' — The South in Motion.
Muuk' significa fuerza en maya yucateco. Y la palabra importa porque el sur de México ha sido descrito durante mucho tiempo por lo que le falta: inversión, infraestructura, empleos, oportunidades. Mientras tanto, cuando se habla de innovación, industria, talento o crecimiento, nuestra mirada suele dirigirse al centro y al norte del país.
Pero algo se está moviendo, está cambiando. En el primer trimestre de 2026, la actividad económica de Yucatán creció 2.1% respecto al mismo periodo del año anterior, frente a 0.3% a nivel nacional. La infraestructura logística alrededor de Puerto Progreso está transformándose y comienzan a aparecer inversiones en actividades que hace algunos años difícilmente habríamos asociado con el sureste, como la manufactura avanzada de semiconductores y componentes vinculados con la energía solar.
Son señales, no una transformación concluida. Porque al mismo tiempo, casi seis de cada diez personas ocupadas en Yucatán siguen trabajando en la informalidad. Y ahí está quizá la conversación verdaderamente importante. Crecer no basta y construir infraestructura tampoco. El reto es lograr que ese movimiento se convierta en mejores empleos, movilidad social, educación y oportunidades para quienes viven en la región.
Especialmente para los jóvenes. Porque si vamos a discutir el país de las próximas décadas, necesitamos escuchar también a quienes tendrán que construirlo, vivirlo, disfrutarlo y, si hacemos mal las cosas, sufrir sus consecuencias.
Por eso los jóvenes son el centro de Momento Mexicano. Durante dos días hablaremos de desarrollo regional, movilidad, transición energética, emprendimiento social, educación y otros temas que están definiendo el México que viene. Participarán especialistas, empresarios, académicos, servidores públicos, líderes sociales y estudiantes.
Momento Mexicano nació hace cinco años con una idea muy sencilla: abrir la conversación.
No queríamos crear un evento exclusivamente para quienes habíamos estudiado en Harvard. Queríamos hacer exactamente lo contrario: aprovechar una red extraordinaria para acercar personas que normalmente no coinciden y ponerla al servicio de conversaciones que importan para México.
Desde entonces, el proyecto ha crecido. En 2025, desde Monterrey, la cuarta edición reunió 20 paneles alrededor de una nueva agenda regional para América del Norte y alcanzó, de acuerdo con las métricas del evento, más de 28 millones de impactos entre televisión, prensa, medios digitales y redes sociales.
Además, el año pasado ocurrió algo que nos produjo especial satisfacción: Momento Mexicano fue seleccionado para presentarse en la Harvard Alumni Conference, ante representantes de clubes de Harvard de distintas partes del mundo.
¿Para qué puede servir una comunidad como ésta? Esta edición coincide con una nueva etapa del Club Harvard de México, hoy presidido por Joel Abraham Enríquez, cofundador de Momento Mexicano.
Y creemos que una respuesta a esa pregunta empieza a hacerse más clara. Una comunidad puede servir para reunir personas, compartir conocimiento y construir redes. Pero también puede intentar que las oportunidades que ha recibido circulen hacia otros. Ese es el siguiente paso que queremos dar.
Uno de los legados que esta nueva mesa directiva quiere dejar es que parte de la capacidad de convocatoria y de los recursos que hemos construido durante estos años pueda convertirse en una oportunidad que trascienda.
Los recursos que logremos reunir para este propósito a través de Momento Mexicano serán canalizados a la Fundación México en Harvard para contribuir a la beca del Club Harvard de México destinada a un estudiante mexicano que sea admitido para realizar estudios de posgrado en Harvard y necesite apoyo económico para hacerlo posible.
Hay algo en esa idea que nos emociona particularmente. Momento Mexicano nació buscando abrir Harvard hacia México. Ahora queremos que esa misma plataforma también pueda ayudar a abrir Harvard para un mexicano.
No sabemos quién será, y quizá eso sea precisamente lo más emocionante.
Tal vez sea alguien que hoy está sentado en un salón de clases sin imaginar que dentro de algunos años podría caminar por Harvard Yard, entrar a un laboratorio, estudiar políticas públicas, desarrollar una empresa o adquirir herramientas que después le permitan regresar a México y transformar su comunidad.
Las oportunidades muchas veces comienzan así. Primero alguien nos ayuda a imaginarlas. Después alguien abre una puerta. Por eso llevar Momento Mexicano a Mérida significa mucho más para nosotros que cambiar de sede.
No queremos llevar Harvard al sur para decirle al sur hacia dónde debe ir. Queremos que jóvenes del sureste puedan encontrarse con personas, ideas y conversaciones a las que normalmente sería difícil acceder. Pero también queremos que quienes lleguen desde otros lugares conozcan lo que está ocurriendo aquí: sus universidades, sus emprendedores, su cultura, sus desafíos y, sobre todo, su talento.
Porque las oportunidades deberían circular en ambas direcciones.
Durante décadas, muchos jóvenes mexicanos han tenido que desplazarse hacia los lugares donde estaban concentradas las oportunidades. Quizá llegó también el momento de hacer que algunas oportunidades comiencen a desplazarse hacia donde está el talento.
Eso requiere inversión e infraestructura, sí. Pero también requiere educación, redes, mentores, confianza y personas dispuestas a abrir una puerta para alguien que todavía está del otro lado.
Muuk' significa fuerza. Y quizá una de las mayores fortalezas de México sea precisamente todo el talento que todavía no hemos terminado de descubrir, conectar y apoyar.
Este 17 y 18 de septiembre queremos que una parte de la conversación sobre el futuro de México deje de mirar hacia el sur y comience finalmente a hablar desde el sur. Y quizá, entre quienes estén ahí, se encuentre alguien que todavía no sabe hasta dónde puede llegar, pero que al terminar esos dos días empiece, por lo menos, a imaginarlo.
Doctor en Toxicología por el CINVESTAV y Postdoctor en Salud Ambiental por la Universidad de Harvard
Consultor en Salud Ambiental y Salud Pública.
Instagram: @marcosanchezguerra
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