Durante décadas he caminado al lado de las causas más nobles de nuestro pueblo. He luchado, codo a codo, con las mujeres que exigen con plena justicia el fin de la violencia, la impunidad y el machismo. Esa es una bandera que jamás debemos arriar. Sin embargo, la verdadera equidad de género y la construcción de un México justo no pueden cimentarse sobre la ruina de la inocencia ni sobre el abandono del debido proceso. En días recientes, una noticia nos ha estrujado el corazón a todas y todos. El trágico fallecimiento del profesor Alberto Israel Jasso Cruz, docente con 25 años de intachable trayectoria en el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la Ciudad de México, nos obliga a detenernos, reflexionar y actuar con profunda humanidad. El profesor Jasso tomó la desgarradora decisión de quitarse la vida tras ser objeto de una denuncia por presunto abuso sexual. Antes de partir, en un video que hoy nos interpela como sociedad, negó categóricamente las acusaciones, exponiendo el calvario, el estigma social y la indefensión a la que se enfrentaba ante un sistema de justicia que, con frecuencia, olvida el principio fundamental de la presunción de inocencia. Lo más doloroso de este episodio es que, tras la tragedia, la propia estudiante reconoció que la acusación era mentira y pidió perdón. Pero el perdón, tristemente, llegó demasiado tarde.
La violencia contra las mujeres es una herida abierta en nuestro país que debemos erradicar con toda la fuerza del Estado. Pero instrumentalizar una lucha tan sagrada para fabricar denuncias falsas no solo destruye vidas inocentes, honorabilidades y familias; también degrada y traiciona la causa legítima de las miles de mujeres que día a día buscan justicia real. Es fundamental recalcar que este planteamiento no busca polarizar ni debe entenderse simplemente como una bandera de apoyo a los hombres. Esto va mucho más allá: se trata del respeto irrestricto a los derechos humanos universales, a la dignidad de la persona y a la defensa férrea de la presunción de inocencia. Cuando se vulnera el debido proceso para uno, se vulnera la seguridad jurídica de todas y todos.
Tengo la firme convicción de que nuestra Presidenta, con su profunda sensibilidad social y su compromiso con el Estado de derecho, encabezará un esfuerzo decisivo para garantizar que en México los derechos humanos de cada habitante sean respetados sin distinción. Bajo ese impulso, desde la Cámara de Diputados promoveremos la Ley El Universal - Opinión Página 1 Jasso. Esta iniciativa busca tipificar y castigar con rigor el abuso de las denuncias falsas y la simulación de delitos, protegiendo a las víctimas reales mientras se blindan las garantías individuales de quien sea acusado. La justicia de nuestro México tiene que ser ciega a los prejuicios y justa en sus contrapesos. No hay equidad si permitimos que la sospecha sea condena anticipada. En memoria del profesor Alberto Israel Jasso Cruz y por el futuro de nuestras instituciones, legislaremos para que la verdad y la dignidad vuelvan a ser el centro de la ley. Por las mujeres, por las familias y por un país donde la justicia sane y nunca vuelva a destruir.

