Está por iniciar, hoy, el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Ya se conocen la mayoría de las iniciativas a votar. Entre éstas se percibe una gran contradicción: hay varias solicitadas por los Estados Unidos (EU) que se van a aprobar; y, por otro lado, el oficialismo pretende también aprobar otras leyes más para luchar por la soberanía nacional y que van dirigidas contra los EU.

Así que la duda es en qué tipo de gobierno estamos: ¿En un gobierno que busca defender la soberanía nacional de los EU? O, ¿en un gobierno que busca colaborar a toda costa con los EU? Ejemplos.

Entre las leyes que buscan defender en materia de “soberanía nacional” y que ya están en la agenda legislativa se encuentran: i) la nulidad de elecciones por injerencia extranjera, mediante la cual se van a anular elecciones que se pierdan por activismo de gobiernos extranjeros, organismos internacionales, medios o redes sociales extranjeros; ii) reforma en materia de soberanía nacional, cuyo texto aún se desconoce, pero fue señalada en la agenda de los diputados el jueves pasado; iii) regulación de redes sociales y el uso de la Inteligencia Artificial (IA), mediante la cual se va a prohibir que se usen estas en campañas electorales con información y/o financiamiento extranjero; y, iv) la de doble nacionalidad, una reforma constitucional, mediante la cual se va a prohibir a quienes aspiren a la Presidencia de la República o gubernaturas tener cualquier otra nacionalidad distinta a la mexicana. Será pues una obligación renunciar a cualquier otra ciudadanía de aspirar a ser titular de cualquier Poder Ejecutivo federal o local.

Por otro lado, están las leyes que EU está pidiendo se aprueben en México, por su interés. Entre ellas están: i) la que modifica la ley de inversión extranjera para asegurar que en ciertos sectores estratégicos —chips, energía, sanidad, telecomunicaciones, centros de datos, minería, sistemas digitales, aeroespacial, de defensa e instalaciones sensibles, robótica, IA— no haya mayoría de participación extranjera sin antes pasar por la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras. A la cual le suman como integrantes, con voto, representantes de Defensa, Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Estos ajustes legales están diseñados para evitar que las inversiones de China sigan avanzando en México; ii) la ley federal de derechos de autor, que busca hacer responsables a proveedores de internet por lo que hagan sus usuarios en redes sociales, violando derechos de autor. Está la solicitó la oficina comercial de la Casa Blanca (la USTR); iii) reformas al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Propiedad Industrial que buscan perseguir la piratería que ocurre a través del internet. También pedida por la USTR. Y, iv) hace poco se aprobó un ajuste a la Ley del Impuesto de Importación para aumentar los aranceles a las exportaciones de China a México. También solicitada por la USTR.

Así, la República vive una dicotomía. Las áreas políticas del gobierno federal presentan iniciativas para defender la soberanía y acotar los riesgos electorales de que Morena pierda elecciones, sobre todo luego de ver el reciente avance de candidatos de derecha, apoyados por los EU, que han ganado elecciones en Chile, Perú, Honduras, Argentina, Colombia y que se ha empatado la elección en Brasil. Pero, por otro lado, las áreas técnicas —principalmente la Secretaría de Economía— están pidiendo la aprobación de leyes que se alinean a los intereses de los EU. Es inentendible lo que está pasando.

El riesgo de esta estrategia es que el gobierno va a quedar mal con todos los actores, nacionales y extranjeros, al ejecutar un “doble discurso”. Ni somos nacionalistas, ni tampoco estamos avanzando en la colaboración internacional con nuestros socios comerciales. Somos un extraño híbrido.

Traemos una política legislativa ambigua e imprecisa que nos deja “a la mitad del río”. Y es ahí justo donde uno se ahoga. Ya ni que decir de la confusión que deben de tener los legisladores del oficialismo que en una votación van a tener que atacar a Estados Unidos y defender la soberanía nacional; y, en la siguiente votación salir a defenderlos y señalar que es parte importante del T-MEC. Así los confusos tiempos que vivimos y la falta de definiciones.

X: @JTejado

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