Dijo la Presidenta de la República, que la DEA tiene un doble discurso, en virtud de que a su gobierno lo considera vinculado con el crimen organizado y alabó y reconoció los trabajos del Secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch. En lo personal, no veo un doble discurso. Al contrario fueron afirmaciones del Director de la Administración para el control de Drogas del gobierno americano, plenamente justificadas y sustentadas.

Es innegable y preocupante cómo se ha descubierto que funcionarios mexicanos de distintos niveles han estado vinculados con actividades de la delincuencia organizada.

En el caso del huachicoleo, actividad que ha causado muy cuantiosas pérdidas a la economía nacional, se ha visto incluso que están procesados servidores públicos de elevado rango militar, como que por los indicios que se conocen al parecer el mismo titular de la Secretaría de Marina en el sexenio anterior puede estar involucrado en esos ilícitos.

De la misma forma nos enfrentamos a la realidad de la defensa en favor de personas cuya extradición solicitó Estados Unidos, y que lejos de proceder de acuerdo a la ley, no se han iniciado las respectivas carpetas de investigación; y en el caso del senador, también acusado de relaciones con delitos contra la salud, se le ha tolerado deje de cumplir con su asistencia al Senado sin que haya solicitado licencia. Y este episodio gris o negro en donde aparece también el homicidio de un ex rector de la Universidad sinaloense, ahora esta dilucidándose que la muerte del diputado Melesio Cuén, no fue como se dijo por las autoridades de Culiacán en una gasolinera, sino fue privado de la vida en el sitio en donde autoridades locales iban a reunirse y estaría presente el Mayo Zambada, quien ahí fue secuestrado y trasladado a los Estados Unidos.

Ante este hecho, y muchos otros que se conocen y que con seguridad los servicios de inteligencia extranjeros están enterados de muchos otros, la afirmación del Director de la DEA tiene fundamentos, como también los tiene —y de sobra— para reconocer el trabajo de Omar García Harfuch. No es un doble discurso, al contrario, es uno solo en el que se censura las acciones de un gobierno que encubre, si no es que participa, y la de un miembro de ese gobierno que valerosamente cumple con su deber.

Me pregunto de quién es el doble discurso, porque la doctora Sheinbaum afirma de manera reiterada que los principios de nuestro gobierno en el orden internacional son, entre otros, como la Constitución lo manda, “la no intervención y la autodeterminación de los pueblos”. Principios que han distinguido a lo largo de la vida institucional a nuestro gran país. Sin embargo, cuando Estados Unidos decide cancelar la visa a un ciudadano mexicano, lo que está en todo su Derecho, porque es un acto discrecional en contra de alguien a quien por la razón que sea, y que no está obligado publicitar no desea que entre a su territorio, la Presidenta considera equivocadamente que se está atacando la soberanía, y lastimando al movimiento del que forma parte; además la carta insultante y absurda de Andy, no le merece comentario alguno. Y en donde sí hace presente los conceptos constitucionales de no intervención, es cuando en la asamblea de la OEA, que decide citar a representantes del gobierno de Nicaragua ante el anuncio que ha hecho su Presidente que suspenderá las elecciones, México se abstiene de votar por considerar que no debe intervenir en la política interna de ningún país. ¿De quién es entonces el doble discurso?

Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.