Como lo señaló la Presidenta Sheinbaum es esencial que quien asume una alta responsabilidad gubernativa tenga un sólido vínculo con la Nación, que familiar, social y culturalmente esté arraigado a su Patria y por lo tanto sea razonable inferir que defenderá los intereses de nuestro país por encima de cualquier otro. En el caso de la Presidencia esto es particularmente importante, por eso a mi juicio no se debió eliminar el requisito de que el candidato, además de ser mexicano por nacimiento, tuviera padres también mexicanos por nacimiento, pero como parte del tsunami neoliberal se modificó ese requisito para que actualmente baste que uno de los padres tenga la nacionalidad mexicana sin que se requiera que la posea por nacimiento.

Ahora, la Presidenta anuncia el envío de una iniciativa que recupera parcialmente el rigor del vínculo nacionalista para la presidencia y las gubernaturas respecto de la posibilidad de que los aspirantes cuenten con doble nacionalidad. Erróneamente se dijo al anunciarla que para ser Jefe de Gobierno de la CDMX se requiere la nacionalidad por nacimiento, lo cierto es que ninguna norma pide ese requisito ¡qué bueno que la reforma ahora lo exija!

La cuestión abordada en la iniciativa ya está prevista en el artículo 32 de la constitucional en el que claramente se dispone que el ejercicio de todos los cargos para los que la Constitución exija la nacionalidad por nacimiento —lo cual excluye a los naturalizados— “se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad”.

Debe reconocerse, como dijo la Consejera Jurídica, que hay una dificultad interpretativa en cuanto a la extensión del verbo adquirir. ¿Solo aplica para quien voluntariamente obtiene otra nacionalidad o incluye a quien la adquirió al nacer en otro país siendo hijo de padres mexicanos o, pese a nacer en México, algún padre extranjero le transmitió su nacionalidad? La Ley de Nacionalidad no distingue entre quienes desde el nacimiento tienen doble nacionalidad y quien se naturaliza en otro país manteniendo la nacionalidad mexicana que es irrenunciable. En ambos casos permite que mediante la renuncia a la nacionalidad extranjera se expida un Certificado de Nacionalidad para ser candidato, lo que es contrario al propósito constitucional, por lo menos respecto de quien voluntariamente obtiene otra nacionalidad.

La iniciativa pretende resolver la duda distinguiendo entre “tener” otra nacionalidad y “adquirirla”, entendiendo que la tiene quien nació con ella y en tal caso puede formular una renuncia, pero que quien la adquirió voluntariamente no puede considerarse que cumple el requisito de la nacionalidad mexicana para ser candidato aunque renuncie a la adquirida. El problema es que esa intención no queda clara en el texto propuesto porque la palabra “tener” puede también comprender la adquisición posterior si el legislador ordinario o un tribunal decide en algún momento darle esa interpretación. Se entiende que la reforma a la Ley de Nacionalidad que proponga la Presidenta no permitiría tal distorsión, pero en el futuro no sabemos que ocurrirá. Aunque nunca hay certeza absoluta, sería mejor que la Constitución resuelva claramente ese lío que es bastante intrincado, porque aun siendo comprensible disminuir el rigor de la norma cuando se nació con dos nacionalidades, puede ser que el país del que deriva la segunda no admita la renuncia, como México lo hace. También puede ser que la madre o el padre extranjero ejerzan gran influencia sobre el hijo. La posibilidad de una doble lealtad siempre es riesgosa. Un buen ejemplo lo proporciona el refugio que consiguió Alberto Fujimori en Japón, país que por considerarlo nacional japonés se negó a entregarlo a la justicia peruana que lo perseguía.

Quizás sería mejor que en todos los cargos —incluidos diputados, senadores, ministros, secretarios de estado, etc.— para los que la Constitución exige la nacionalidad por nacimiento, se agregue “y no tener ni haber tenido otra nacionalidad cualquiera que haya sido el motivo”.

@DEduardoAndrade Investigador de El Colegio de Veracruz y Magistrado en Retiro

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