Con la presencia en el país del líder del Banco Mundial, Ajay Banga, sólo falta Kristalina Georgieva para que el Fondo Monetario Internacional se sume a los organismos internacionales que están respaldando el Plan México. Nos recuerdan que por lo menos el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar, coincidió con la presidenta Claudia Sheinbaum el mes pasado en el 75 aniversario de la sede subregional. En febrero, la OCDE avaló el Plan México durante la visita de Mathias Cormann, cuando se reunió con el entonces canciller Juan Ramón de la Fuente. En junio estuvo en tierras aztecas el máximo responsable del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, para apoyar el programa que impulsa la actual administración. Nos dicen que ahora falta que las inversiones fluyan tras la coronación de los organismos intergubernamentales.

Sale Serra Puche y otros se quedan

Ahora que el exsecretario de Comercio y de Hacienda Jaime Serra Puche terminó su periodo como consejero de BBVA México, nos platican que otros exfuncionarios están comenzando su carrera en el sector privado en instituciones financieras. Tal es el caso de José Antonio Meade en HSBC, que de consejero pasó a ser presidente del Consejo de Administración luego de encabezar las secretarías de Hacienda, Energía, Relaciones Exteriores y Desarrollo Social. Agustín Carstens, también exsecretario de Hacienda y gobernador de Banxico, ahora está en la IP como miembro independiente del Consejo de administración en UBS. Guillermo Babatz, expresidente de la Comisión Nacional Bancaria, lidera hoy el Consejo de Administración de Scotiabank México.

Tarjetas mundialistas en el mercado informal

Nos cuentan que durante el Mundial volaron las tarjetas de movilidad integradas conmemorativas. El Gobierno de la Ciudad de México, que tiene como jefa a Clara Brugada, hizo un tiraje adicional de 500 mil, pero fueron insuficientes para evitar sobreprecios en la reventa. Nos reportan que los plásticos que sirven para pagar el transporte en el Metro, Metrobús y Trolebús aún siguen teniendo una alta demanda entre la gente que sufre de estrés postmundial, pero en las taquillas están agotadas. Sin embargo, en algunas calles del Centro Histórico comerciantes ambulantes se aprovechan y las están vendiendo en más de 100 pesos, cuando su precio original es de 15, pues saben que las quieren de recuerdo y no para usarlas diariamente.

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