Claro que están divididos. Están divididos, de entrada, entre los que tienen visa y los que no tienen visa. Divididos entre los que tienen una gran relación con Estados Unidos y los que están bajo sospecha de coludirse con el crimen organizado. Los que hablan de Estados Unidos como el socio invaluable y los que hablan de Estados Unidos como el imperio injerencista. Los que intercambian información y los que la esconden. Los que prefieren llevarse bien con los funcionarios americanos y los que prefieren llevarse bien con los dictadores cubanos.

Están divididos entre los que sienten mayor cercanía con la presidenta Sheinbaum y los que sienten que le deben todo a López Obrador. Los que reciben órdenes de ella y los que reciben órdenes de él. Los más claudistas y los más obradoristas. Unos prefieren la evaluación de los datos, los otros prefieren la poesía demagógica. Están divididos entre los que se trepan a la retórica locuaz de Andrés Manuel y los que son más profesionales en sus declaraciones públicas.

Y luego está la presidenta Sheinbaum, que es de los dos. Que una mañanera se presenta con brochazos de aquella científica que nos vendieron en campaña, y al día siguiente se transforma en la tristemente caricaturizada “calca”.

Pero claro que en Morena están divididos. La mejor prueba es que la presidenta tuvo que cerrar el discurso político más importante del año haciendo la aclaración. “Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”.

Pero sí hay divisiones. Están marcadas. ¿Qué tienen que ver García Harfuch, el general Trevilla, el almirante Morales, Marcelo Ebrard, Luz Elena González y el canciller Velasco, con Andy, Bobby, Rocha Moya, Inzunza, Adán Augusto y Jesús Ramírez?

Ayer la presidenta quiso echarle la culpa al gobierno de Estados Unidos de esta división. Dijo: “buscan de una u otra manera, para debilitar a los gobiernos, porque este es uno de los objetivos y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente. Es una de sus estrategias. No de ahora, de siempre. Generar divisiones al interior del gabinete de seguridad, generar divisiones al interior del gabinete federal. Son tácticas que usan ellos, de injerencia. Lo que pasa es que se topan con pared porque el gabinete de seguridad del gobierno de México tiene una coordinación y una unidad enorme”.

La presidenta desvía la atención a propósito. Como no puede negar que el gobierno está dividido, utiliza el recurso fácil de decir que Estados Unidos quiere dividir al gabinete de Seguridad. No hay una evidencia de ello. Estados Unidos ofrece un trato excepcional a los integrantes del gabinete de Seguridad, particularmente a las tres cabezas: Harfuch, Trevilla y Morales. Y se nota que es buenísimo el diálogo comercial con Ebrard y diplomático con Velasco. La diferencia la hace el gobierno americano cuando se trata de los narcopolíticos de Morena que, desde luego, no están en el gabinete de Seguridad.

Lo delicado es que, desde hace 130 días, la presidenta está usando como escudos humanos a su secretario estrella, su general y su almirante para defender a los morenistas que se aliaron con el narco. Usa el acceso y el capital político que se han ganado Harfuch, Trevilla y Morales (sumo a Ebrard y Velasco) ante Estados Unidos para encubrir a Andy, Rocha, Inzunza, Marina del Pilar. La bronca es que cuando quieres tener lo mejor de ambos mundos, sueles quedarte sin ninguno.

SACIAMORBOS

1.- En la fotografía del partido de beisbol de Grandes Ligas, en el estadio de los Gigantes de San Francisco, aparece junto a Andy y Bobby López Beltrán y Juan Domingo Beckman, el empresario restaurantero Ramón Orraca Martínez. Grupo Orraca Restauranteros se ha deslindado de él. Dice que “no forma parte ni es ni fue socio ni tiene participación alguna”. Que tiene su propia red de restaurantes, llamada Grupo Bonito.

2.- ¿No se está metiendo López Obrador en la definición de candidaturas de Morena? Já. Se está super metiendo, y la correa de transmisión suele ser su exsecretario particular, el hoy senador Alejandro Esquer. Si no, que pregunten en Quintana Roo.

historiasreportero@gmail.com

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