El 1° de septiembre era considerado como el día del presidente. Se medían las fuerzas de los diversos actores según la cercanía de la silla o las referencias hechas en el discurso. Momento estelar del poder presidencial, los medios se concentraban en el discurso y a medida que terminaba el sexenio se intentaba adivinar quien sería el destapado.
Hoy el informe presidencial, en septiembre, no tiene el mismo protagonismo entre la sociedad, pero, significa un reto para la presidenta Claudia Sheinbaum quien se jugará sus cartas rumbo a la elección intermedia, algo que no es menor si se piensa que de ello dependerá la estabilidad de su gobierno, en la segunda parte del sexenio, y tener control sobre la elección de su sucesor.
Estimo que tiene dos retos de forma inmediata: el primero, lograr un proceso interno, en Morena, que garantice lleguen los mejores candidatos, aquellos que no se conviertan en un problema por sus antecedentes y permitan fortalecer el discurso de combate a la corrupción y la estrategia, que está dando resultados, de combate contra el crimen organizado. El tema no es menor, implica alcanzar la unidad dentro del partido y con los aliados. Se tendrá que privilegiar la lógica de que lleguen los mejores y no las cuotas entre los distintos grupos. Un error podría tener graves consecuencias al proyecto de Morena. Es también la posibilidad de que Claudia Sheinbaum imprima, de manera sólida, su sello de gobierno.
El segundo aspecto es el manejo de la comunicación, la polarización política que vive el país ha marcado una clara división entre los medios que apoyan versus los que atacan a la presidenta. En medio de este conflicto el ciudadano debe tener la capacidad de poder discernir entre lo que es información y postura política. Por lo pronto sabemos que Tv Azteca ha rearmado su estrategia de comunicación para atacar al gobierno de Sheinbaum, la idea no es informar sino tergiversar la información para construir una agenda. No hay posibilidad de debate de ideas, únicamente estamos frente a una solo opinión. Se anuncia una mesa de discusión, yo diría de diálogo, con la presencia de Jorge Castañeda, Aguilar Camín y María Amparo Casar, que bueno, pero ojalá que fuera un debate real y no la presentación de una sola idea, que poco abona a la construcción de una democracia.
Claudia Sheinbaum tendrá que redefinir su estrategia de comunicación, para no rebajar la envestidura presidencial a un debate que tendrá que darse en los medios públicos. Ojalá, y ha esto debemos de aspirar, en los distintos canales se den debates entre posturas encontradas y no la presentación de una sola visión.
La presidenta tiene el año más importante de su mandato. El éxito depende de la correcta elección de candidatos, la unidad entre la coalición gobernante y el manejo en medios que se haga de su gobierno y las acciones realizadas, aquí el talón de Aquiles que tendrá que reforzar y mejorar para no seguir siendo ella el paraguas de los golpes a miembros de Morena.
El mayor logro de su gobierno, sin duda alguna, es el cambio de estrategia de seguridad, que se tendrá que reforzar y consolidar. Es necesario dar un cambio en temas de salud, cultura y economía, donde hay debilidades que la oposición puede aprovechar. El buen manejo de la política internacional se verá reforzada con el debilitamiento del gobierno de Trump en su debacle electoral del mes de noviembre. El panorama es alentador para la presidenta si logra imprimir su sello al gobierno.
Hasta aquí Monstruos y Máscaras…
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