Primero fue el senador morenista, José Ramón Gómez Leal; después el alcalde de Ciudad Madero, Tamaulipas, Erasmo González; y ahora la también senadora del partido guinda, Olga Sosa.

Estos tres personajes han sido los protagonistas de una serie de investigaciones realizadas por el fundador de la plataforma Narcopolíticos, Miguel Meza, y en cada entrega de “Los WhatsApps del Huachicol” nos vamos dando cuenta de hasta dónde llegó Sergio Carmona, el llamado “El Rey del Huachicol” —asesinado en noviembre de 2021— dentro de la operación política de Morena.

En el noticiario que conduzco en Grupo Fórmula, Meza ha presentado conversaciones atribuidas a los teléfonos de Carmona, mismas que muestran algo que debe ser investigado hasta sus últimas consecuencias: la cercanía del empresario con personajes políticos que no se reduce a fotografías, saludos o encuentros casuales.

Con José Ramón Gómez Leal aparecen códigos sobre reuniones y viajes, usando términos como “papalote” —en lugar de avión—, “humo”, —en alusión a la Ciudad de México—, además de Culiacán, “el señor” y aquellos misteriosos “1” o “unos”, cuya identidad todavía no conocemos, pero que serían los “jefes” de Gómez Leal.

Con Erasmo González el asunto escala. Hablan sobre candidaturas de Morena en Tamaulipas y una enigmática entrega de “400 documentos” o “400 piezas” en un Pent House del número 1602 en una ubicación aún desconocida.

¿Qué eran? Hasta ahora no lo sabemos.

Pero la tercera entrega abre otro frente.

En conversaciones atribuidas a Olga Sosa aparece la organización de actividades relacionadas con la revocación de mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador en Tamaulipas. En uno de los mensajes difundidos, Sosa le dice a Carmona: “Tú traes la revocación de mandato en Tamaulipas”. Pero hay más. También se revelan solicitudes de dinero en efectivo para pagar publicaciones en medios, además de referencias a la contratación de una granja de dos mil bots —los que tanto condenan hoy Morena y el Gobierno Federal— para golpear políticamente a adversarios internos del hoy gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal.

Incluso se habla, según lo difundido, de realizar depósitos en efectivo en tiendas de conveniencia para que “no quede huella”.

¿Por qué Sergio Carmona participaba en conversaciones sobre candidaturas?

¿Por qué aparece relacionado con la organización política de la revocación?

¿Por qué políticos discutían con él dinero, aviones, propaganda y operaciones electorales?

Ninguno de estos mensajes constituye por sí mismo una sentencia judicial. Tampoco es que aparecer en una conversación te convierte automáticamente en delincuente. Pero sería irresponsable ignorar todas estas pistas y nombres, sobre todo en tiempos donde la corrupción y el huachicol son dos de los principales problemas del país.

Morena llegó al poder prometiendo separar definitivamente el poder político del poder económico y combatir las redes que durante décadas denunció como símbolos del viejo régimen. Es por esa promesa que deben investigar y explicar. No más silencios, no más descalificaciones, ni el cómodo argumento de que todo es una campaña política orquestada por los adversarios, o peor aún, por los periodistas.

El problema es mucho más grave que solo saber quién conocía a Sergio Carmona. También es menester conocer quién operaba con él y por qué se le rendían cuentas en la campaña —por lo menos— de Tamaulipas.

Las preguntas ya son demasiadas como para simplemente borrarlas.

@azucenau

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