Según la neoliberal Prueba Pisa, que evalúa la calidad de la educación en 91 países del mundo, incluidos de las principales economías globales, 50 por ciento de los jóvenes mexicanos de 15 años no alcanzaron el nivel básico de comprensión lectora. Pero, lo que el neoliberal examen no considera es que los señoritos y las señoritas mexicanas no sabrán leer, pero no dicen mentiras.

Por un lustro, el gobierno de la Cuarta Transformación decidió salirse de la tendenciosa Prueba Pisa, pues, al parecer, tenía un complot contra los jóvenes mexicanos a los que siempre los reprobaba en lectura y matemáticas.

En este segundo piso de la 4T se decidió volver a participar en la prueba, pero resulta que el complot se mantiene y hasta empeoró.

Desde el inicio de la 4T, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ordenó dejar de participar en la prueba, ya advertía los sobrevalorada que está en estos días la lectura. Como muestra, otorgó la importante responsabilidad de detectar y hacer públicas las supuestas mentiras que se escribían o decían en los medios de comunicación sobre el supremo gobierno, a una mujer con notorias deficiencias en sus habilidades para leer y comprender. “La señorita no sabrá leer, pero no dice mentiras”, dijo con orgullo el Presidente de su colaboradora, Elizabeth García Vilchis, quien con hechos demostró que ella siempre dice la verdad por incómoda que sea.

Y para muestra de su sinceridad, ahí está su colección de mensajes en Twitter, en los que no se guardó nada, y con toda verdad mostró su racismo, su clasismo, sus sueños con la cocaína y hasta sus escatológicas intimidades sexuales.

Liz Vilchis, como se le conoce en los círculos intelectuales de la 4T, es por mucho, un ejemplo para la juventud mexicana, que hoy sabe que puede llegar a tener un puesto relevante en Palacio Nacional, sin saber leer.

Elizabeth García Vilchis en su última participación en la mañanera. Foto: Gabriel Pano / EL UNIVERSAL
Elizabeth García Vilchis en su última participación en la mañanera. Foto: Gabriel Pano / EL UNIVERSAL

Los señoritos y las señoritas de México no sabrán leer, pero sí comprenden que la soberanía nacional está bajo la amenaza de la ultraderecha mundial. Para enterarse de que un extraño enemigo intenta profanar con su planta nuestro suelo no es necesario saber leer, sino simplemente ver la Mañanera o escuchar al ecosistema de profesionales y patriotas youtubers que se encarga de difundir la información del movimiento de la Cuarta Transformación.

Los señoritos y las señoritas de México no sabrán leer, pero a diferencia de los jóvenes de otros países, viven en una nación con un sistema de salud mejor que el Dinamarca. Para qué perder el tiempo leyendo, si así, sin saber leer, se forman en el país médicos con niveles de excelencia similares a los de los países desarrollados.

Según el PISA 2022, casi la mitad de jóvenes aún no domina  la capacidad de lectura profunda. Crédito: Archivo de El Universal
Según el PISA 2022, casi la mitad de jóvenes aún no domina la capacidad de lectura profunda. Crédito: Archivo de El Universal

Los señoritos y las señoritas de México no sabrán leer, pero tienen un gobierno que “ha convertido el amor en política pública”, como lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en su pasado Informe de Gobierno, y si hay amor no se necesita nada más en la vida.

Los señoritos y las señoritas de México no sabrán leer, simplemente porque no quieren hacerlo, pues hay un gran número de escuelas, y aunque de cuando en cuando los maestros sindicalizados hacen paros, algunos días del año sí llega a haber clases. Los neoliberales sostienen que el pobre es pobre porque quiere, y el movimiento de la 4T considera que el que no lee, es porque no quiere leer. Libros revolucionarios de texto gratuitos hay muchos.

Ya lo dijo el gran ideólogo de izquierda y exfuncionario de la SEP, el camarada Marx Arriaga: "leer por placer es un acto de consumo capitalista", y nuestro país, afortunadamente ha dejado de tener ese demoniaco sistema.

Marx Arriaga Navarro, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) durante marcha de la CNTE en CDMX (15/05/2026). Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL
Marx Arriaga Navarro, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) durante marcha de la CNTE en CDMX (15/05/2026). Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL

La Prueba Pisa, levantada por la OCDE, también llamado el Club de los Países Ricos, al que México, junto con otras 38 naciones pertenece, también asegura que solo 3 de cada 10 jóvenes mexicanos de 15 años alcanzó el nivel mínimo de competencia básica en matemáticas. Los señoritos y señoritas de México alcanzaron un puntaje de 388 en matemáticas, mientras que los jóvenes de China tuvieron 612.

Pero, eso es en China, aquí, la Nueva Escuela Mexicana, el proyecto educativo de la 4T, no está diseñado para aprender matemáticas o para que los alumnos lean. Los únicos números que deben tener en la cabeza son: 2 mil 500, que es el número de pesos que recibirán en su niñez con la Beca Rita Cetina; 9 mil 582, que son los pesos del apoyo que tendrán gracias al programa Jóvenes Construyendo el Futuro; y 65 años, que es la edad requerida para poder acceder a la pensión del bienestar para adultos mayores, con esos tres números es suficiente.

Los señoritos y señoritas de México no sabrán matemáticas, pero son capaces de construir en la selva modernos y seguros trenes, refinerías, puentes, aeropuertos y otras obras magnas, sin la necesidad de hacer complicados cálculos de ingeniería.

El secretario de educación pública, Mario Delgado, en un video donde destaca la curiosidad del alumnado mexicano después de la prueba PISA 2025. Foto: X @mario_delgado
El secretario de educación pública, Mario Delgado, en un video donde destaca la curiosidad del alumnado mexicano después de la prueba PISA 2025. Foto: X @mario_delgado

Allá los chinos con su sistema educativo y sus altas calificaciones en lectura y matemáticas, aquí en México los jóvenes son felices porque su gobierno los apoya.

Que estudien los chinos y los burros.

ME CANSO GANSO: Mario Delgado, prueba que la Prueba no miente. – Y como muestra una prueba. El miércoles, el propio secretario de Educación Pública, que ya no es un señorito, confirmó en carne propia el nivel educativo del sistema que él encabeza está por los suelos, pues fue incapaz de diferenciar la c de la s.

“Ayer daban resultados de la Prueba Pisa, de la OSDE, y decía que en el mundo está perdiéndose la capacidad de leer…”, dijo don Mario en acto público, al tiempo que daba fe que también se está perdiendo la capacidad de hablar, pues la prueba la hace la OCDE, con C, no la OSDE, con S. El chiste se cuenta solo.

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