CDMX.- Dedicar cerca de medio siglo a la enseñanza deja marcas imborrables en quienes la vocación educativa les ha moldeado su existencia, y tal es el caso de la maestra Hermelinda Osorio Carranza, una institución en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, ubicada en el municipio mexiquense de Naucalpan, en la zona metropolitana de la Ciudad de México, quien tras 47 años de servicio en la UNAM ha decidido retirarse de la academia.
Uno de los logros más destacados de su trayectoria es cuando, siendo ella la directora, el Consejo Universitario -en sesión celebrada el 5 de marzo de 2004- acordó otorgar a la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán "el carácter y denominación de Facultad de Estudios Superiores en reconocimiento a su madurez académica y consolidada participación en los programas de posgrado de la UNAM", de acuerdo con un comunicado de la Coordinación de Comunicación Social de la FES Acatlán.
La maestra Osorio Carranza ya había hecho historia al ser la primera mujer directora de Acatlán, a la cual llegó en 1975, como parte de la primera generación de la licenciatura de Periodismo y Comunicación Colectiva, de ahí que su vínculo con la ahora FES sea muy marcado: "yo la vi nacer y crecí con ella".
Hermelinda Osorio Carranza es también egresada de la Escuela Nacional de Maestros y se ha desempeñado como periodista, productora, guionista, locutora, autora de libros, ensayista, investigadora y asesora de tesis, de acuerdo con el comunicado de la FES Acatlán.
De igual forma, en su trayectoria brindó asesorías académicas y profesionales en universidades nacionales y del extranjero, en dependencias gubernamentales como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la entonces Procuraduría General de la República; en 1985 diseñó el Premio Universidad Nacional y asesoró en la entrega al siguiente año, se puede leer en el citado comunicado.
"Siempre tuve la claridad de que uno de mis proyectos era convertir en Facultad esta escuela (Acatlán)… Tenía claros los campos que se debían impulsar: el académico, el físico, el tecnológico, el de comunicación institucional y el de identidad institucional", describe Osorio Carranza, quien tuvo la encomienda de recuperar Acatlán tras el paro estudiantil que afectó a la UNAM de abril de 1999 a febrero del 2000.
"Me voy con una enorme satisfacción, ciertamente nunca se está conforme porque siempre cree uno que pudo haber hecho más. Pero me voy con una enorme alegría y, también con una profunda melancolía, porque es toda una vida la que se queda aquí, casi que vine a hacer Acatlán, crecí con ella; no me voy, me la llevo en el corazón", señala la maestra.
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