Nación

Tiroteos, fuego y asesinatos no dan tregua en Culiacán

Afectados por la violencia aseguran que las facciones del Cártel de Sinaloa le han robado la paz al estado, pues los ataques generan muertes, miedo y cierre de negocios

Foto: Valente Rosas/ EL UNIVERSAL
07/05/2026 |04:48
Manuel Espino
Reportero de la sección NaciónVer perfil

Culiacán, Sin.— “Todo lo que está pasando es horrible”, dijo una de las jóvenes que trabajaba en el casino Tropicana, que sujetos armados incendiaron la tarde del lunes en el sector Tres Ríos de Culiacán.





Es una de las afectadas por la violencia diaria que se vive en la capital sinaloense por la guerra entre las facciones de La Mayiza y de La Chapiza del Cártel de Sinaloa.

“Perdí a una compañera a causa de lo que está pasando, es horrible todo”, considera entre llanto. Habla de Ana, una madre soltera que murió por intoxicación luego de que hombres prendieron fuego al inmueble, provocando la evacuación de más 40 empleados, los únicos que se encontraban en el lugar, pues no estaba abierto al público porque apenas en abril fue atacado a balazos.

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Foto: Valente Rosas/ EL UNIVERSAL

Según el reporte de autoridades de Protección Civil, Ana fue trasladada grave al Hospital General de Culiacán, donde horas después falleció. “Que se escuche que esa familia se quedó sin una madre, porque era madre soltera y sus hijos se quedaron solos en este mundo por causa de gente que no se toca el corazón, que no tiene corazón”, estalló la joven entrevistada, quien solicitó no ser identificada.

Entre lágrimas, la mujer de unos 25 años de edad relata a EL UNIVERSAL que una fuente más de empleo se perdió en Sinaloa, ya que el casino cerrará —como muchos otros negocios— debido a las balaceras, ataques armados y enfrentamientos que se registran día a día en Culiacán.

“Usted no sabe cuántas familias se quedaron ahorita sin empleo. Después de la balacera no se volvió a abrir al público, solamente estábamos esperando órdenes para ver qué pasaba”, afirma.

Acompañada de su mamá, narra que no pensaba que el casino Tropicana fuera a ser atacado nuevamente por los grupos criminales en pugna; sólo esperaban órdenes de los jefes para retomar la actividad laboral.

Sin embargo, refiere, fueron blanco de un ataque letal que terminó con su única fuente de empleo, en la que llevaba apenas unos meses.

“Ya no vamos a volver. Yo trabajaba aquí y no estaba abierto al público. Después de la balacera no volvió a abrir al público, solamente estábamos esperando órdenes para ver qué pasaba. No tengo hijos, no tengo nada. Lo único que voy a hacer es irme con mi compañera que falleció.

Foto: Valente Rosas/ EL UNIVERSAL

“No creímos que fuera a pasar esto, pero es la realidad en Sinaloa”, recalca la mujer después de haber sido entrevistada por elementos del Ejército Mexicano que llegaron al lugar, ubicado entre tiendas departamentales.

Y en efecto, es la realidad que los sinaloenses viven diariamente tanto en la capital como en la zona rural de la entidad, con asesinatos, balaceras, enfrentamientos durante el día y la noche que han provocado el cierre de negocios y la paralización de las actividades económicas en Culiacán.

Pese al amplio despliegue militar, los elementos del Ejército Mexicano no se dan abasto en la instalación de retenes en calles y avenidas de la ciudad de Culiacán, como una medida para contener la violencia del crimen organizado.

Foto: Valente Rosas/ EL UNIVERSAL

Ayer, a un kilómetro de un retén militar, sobre la avenida Ignacio Aldama, un limpiaparabrisas fue ejecutado por sujetos armados.

Durante los puntos de revisión, vehículos y motocicletas son revisados de manera aleatoria por el personal militar que se encuentra desplegado en la ciudad para mantener el orden y la seguridad de la población.

Después de las 09:00 de la noche, cuando la mayoría de los negocios y centros comerciales cierran, la ciudad luce con poco tránsito de personas y vehículos.

Los habitantes de Culiacán prefieren quedarse en casa, ante el temor de que en las calles puedan quedar en medio del fuego cruzado de un enfrentamiento.

“Por la situación que está pasando, estamos cerrando a las nueve”, afirma una trabajadora de una tienda en un centro comercial del sector Tres Ríos, una de las zonas más concurridas de la capital sinaloense.

Foto: Valente Rosas/ EL UNIVERSAL

Lo mismo refiere una mujer que labora en una pastelería, quien resalta que muchos negocios y empleos se han perdido en Sinaloa por la guerra entre los grupos criminales de La Mayiza y Los Chapitos.

Prueba de ello, asegura, son las decenas de anuncios de “Se renta” colocados sobre la avenida Álvaro Obregón, la más importante y concurrida de Culiacán.

Entre las decenas de personas que se acercaron a la zona del incendio del casino Tropicana estaba una señora que —sin mediar palabra— dijo a EL UNIVERSAL: “Estamos cansados de esto y ya va para dos años”.

Mientras tanto, ayer fue otro día violento en la capital de Sinaloa, con un franelero, un ataque armado dentro de una barbería en Colinas del Rey, un joven localizado sin vida junto a una vivienda incendiada y un hombre herido a balazos.

Cuatro hechos violentos que recuerdan a los habitantes que Culiacán y Sinaloa siguen en una guerra criminal que no se sabe cuándo terminará.

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